¿Podrá la Inteligencia Artificial sustituir a nuestros traductores de carne y hueso en el futuro? (1)

¿Podrá la Inteligencia Artificial sustituir a nuestros traductores de carne y hueso en el futuro? En efecto, hablamos del eterno debate.

En estos momentos en los que la tecnología avanza más rápido que nunca, me decidí a lanzar esta pregunta en una plataforma en los usuarios expresan su opinión. Me consta que el sector de la traducción es bastante escéptico al respecto puesto que está convencido de que el factor humano en el arte de traducir nunca podrá sustituirse por una mera máquina.

Sin embargo, la mayor parte de personas que respondieron a esta pregunta procedían del ámbito de los negocios y de la tecnología, y, como podréis leer una líneas más abajo, no están totalmente de acuerdo con lo que nosotros, traductores de carne y hueso, pensamos del tema.

Comparto sus respuestas en esta primera parte sin más dilación:

Gerardo Ortega (Ingeniero de Software y analista de inversiones)

El New York Times publicó el año pasado un excelente artículo sobre como una de las empresas que está a la vanguardia en el campo de la Inteligencia Artificial, Google, ha conseguido transformar Google Translate y reinventarse usando la nueva revolución en el campo de Inteligencia Artificial: redes neurales.[1] Y puede servir de referencia para conocer dónde estamos y hacía donde nos dirigimos en la medida que la Inteligencia Artificial sigue en desarrollo y tomando espacios que hasta ahora sólo nosotros podíamos ocupar.

Las redes neurales no son nada nuevas, después de todo los perceptrons[2], que son la base de cualquier red neural, aparecieron en papers académicos desde la década de los 60s. Pero como muchas grandes teorías o descubrimientos, hasta décadas después se les encontró aplicaciones prácticas y los recursos computacionales necesarios estaban disponibles para su debida ejecución. Durante la última década se han hecho avances significativos en su optimización y aplicaciones. Y si bien queda mucho trecho por delante, los avances en el área son cada vez más frecuentes y los algoritmos de Aprendizaje Automatizado están por todos lados (te estoy viendo Quora).

Google mismo publicó un paper[3] dónde explica la nueva actualización en Translate, usando lo que denomina como Neural Machine Translation (NMT), y los resultados son impresionantes.

La brecha entre la traducción humana y la realizada por el modelo basado en redes neuronales de Google es mínima. Pero Google no es la única empresa haciendo avances significativos en la traducción automatizada, grandes nombres como Microsoft[4], Baidu, Yandex… y [inserta el nombre de una startup de Silicon Valley] también están haciendo lo suyo. Así que no me sorprendería que para 2020 la brecha entre humanos y AI, en ésta área en particular, se haya superado. Sino, solo espera un poco más…

Notas al pie

[1] Log In – New York Times

[2] Perceptron – Wikipedia

[3] Bridging the Gap between Human and Machine Translation

[4] Microsoft Translator launching Neural Network based translations for all its speech languages


Carlos Griell Ventosa

Para la traducción utilitaria sin duda. Un traductor podrá sacar un libro de Grisham o de Perez Reverte en 20 idiomas a medida que los van escribiendo. Es más, los escribirán por ellos, con lo cual la traducción vendrá de serie.

¿Traducciones de escritores de verdad, un Proust o un Joyce? Nos darán traducciones que nos permitirán escribir un guión de teleserie sobre los textos, pero no el sentimiento de estar leyendo un original que proporciona el verdadero traductor.

Solo que «verdaderos traductores» escasean cada día mas, primero porque la literatura esta pasando a novela de estación, y por lo tanto no hay necesidad de tener traductores divinos de la muerte, con tener al alguien que entienda un idioma y sepa las reglas de sintaxis del otro, ya vale, y segundo, porque para que un traductor se forme tiene que tener un conocimiento profundo no solo de los idiomas, sino también de la cultura de ambos países. Y eso toma tiempo. Y eso encarece el producto final con una calidad que el comprador no esta dispuesto a pagar.


Edgar Ochoa, Director de Estrategia Macroeconómica

Sí, ya lo podemos ver con empresas como Skype buscando cómo traducir llamadas para vender el servicio a empresas. Dado que habría alta demanda de este tipo de servicios, hay un incentivo para hacerlo.


Carlos Palou, Licenciado en Ciencias de la Computación

El principio de singularidad tecnológica (cuando la IA iguale la inteligencia de una persona) seguramente se alcance sobre el 2025. Pero a nivel de traducción, estamos rozando los límites de que existan dispositivos capaces de realizar traducción simultánea con precios de mercado.


Adrián García García

Sí, claro que sí. Solo tienes que ver a Google Translate. Aunque es verdad que tiene muchos errores, sobre todo en cosas como expresiones o frases hechas, también sarcasmos o ironías que no comprendamos en nuestro idioma natal, todas estas cosas suelen salir bastante mal al traductor de Google.

El traductor tiene bastantes fallos pero con los años va mejorándose y creo que en escasamente veinte años, podremos tener traducciones casi perfectas de los principales idiomas mundiales: inglés español, francés, alemán, chino o ruso.

 

¿Alguien del público se anima a expresar su opinión? 🙂

Origen: ¿Podrá la Inteligencia Artificial sustituir a nuestros traductores de carne y hueso en el futuro? (1)

El futuro de la traducción desde la perspectiva del estudiante

Hoy entrevisto a unos futuros compañeros de profesión. Son estudiantes de cuarto año de Traducción e Interpretación de diferentes zonas de España que se han prestado a responder a unas preguntas que versan no solo sobre su recorrido sino sobre sus perspectivas de futuro. Además, nos cuenta cómo ven el futuro de la tecnología… y de la traducción automática.

A ver qué opinan (sois muchos los que nos habéis escrito, por lo que hemos decidido hacer una selección). Hablamos con Nerea Aroca —estudiante de la Universidad de Murcia—, Antonio Sirera —estudiante de la Universidad de Alicante—, Jesús Buendía —estudiante de la Universidad de Murcia— y Denis Torres —estudiante de la Universidad Autónoma de Barcelona—.

Empezamos por tu recorrido universitario. ¿Ha superado las expectativas que tenías cuando te decantaste por estudiar TeI?

NA: En parte sí y en parte no. Hay muchos profesores perfectamente cualificados y que han hecho posible que pueda tener un conocimiento profundo de las lenguas que he estudiado, de la traducción y de la interpretación. No obstante, ha habido otros tantos que han mostrado un desinterés absoluto por el alumnado y que han hecho de su asignatura un mero recorrido burocrático. En cuanto a las asignaturas, apenas nos hemos formado en el ámbito de la interpretación y hemos comenzado muy tarde, en el último año, a realizar traducciones en lengua C.

AS: Mentiría si dijese que mi recurrido universitario ha superado todas las expectativas cuando decidí estudiar TeI. En mi caso personal, he notado que el grado no está lo suficientemente modernizado y que este está demasiado basado en conceptos teóricos, por lo que no te prepara para enfrentarte al mundo real una vez te gradúas. Además, considero que, en ciertos casos, puede aprenderse mucho más en charlas de profesionales o el ENETI que en varios meses de clase.

Finalmente, me gustaría destacar que, en el caso de mi universidad, tan solo se nos permite utilizar diccionarios en papel en los exámenes, por lo que opino que no se evalúa a los alumnos de una forma fiel a la realidad que viven los traductores profesionales de hoy en día.

JB: Sinceramente, no, esperaba mucho más. Por un lado, si miro hacia atrás y reflexiono sobre lo que sabía antes y lo que sé ahora, pues creo que he aprendido mucho, pero sí que es cierto que cuando entré en TeI esperaba salir con un nivel de lengua muy alto. En la universidad casi hemos aprendido más por nuestro propio trabajo que por lo que nos han inculcado; las clases de lengua eran más unas pautas a seguir para aprenderla por nuestra cuenta. En mi caso, valoro mucho cuando un profesor te motiva a estudiar. Cuando es un experto en la materia, a mí, personalmente, me incita mucho a seguir sus pasos. Desafortunadamente, en la universidad te encuentras de todo, hay profesores a los que tengo mucho que agradecerles y otros a los que les reclamaría el esfuerzo que empleé.

DT: Desde muy joven siempre me han gustado los idiomas y tenía claro que quería estudiar este grado. Por circunstancias de la vida tardé bastante en hacerlo, pero cuando por fin empecé enseguida tuve claro que no me había equivocado. Ha superado con creces todas mis expectativas, puesto que no solo he aprendido muchísimo, sino que además he disfrutado haciéndolo. Mi recorrido universitario, pues, ha sido enriquecedor a la par que divertido.

¿La universidad te ha proporcionado algún tipo de orientación laboral?

NA: , pero siempre ha ofrecido un abanico más amplio al grupo de traducción de inglés como lengua B.

ASNo diría que la universidad me ha dado algún tipo de orientación laboral. Sin embargo, algunos de los profesores a las clases de los cuales he tenido el honor de asistir este último año sí que han mostrado una gran preocupación por informarnos sobre las múltiples salidas profesionales que puede tener un grado como el de TeI y sobre los diversos másteres que podemos cursar dependiendo de nuestros intereses.

Además, acudir a charlas de profesionales y a encuentros de estudiantes como el ENETIme han servido de gran ayuda para descubrir qué aspectos de la traducción y la interpretación me interesan en mayor medida.

JB: No puedo negar que sea cierto; sí que se organizan charlas sobre salidas profesionales, pero no creo que sea, en absoluto, suficiente. Como decía un amigo que también estudia TeI en la universidad de Las Palmas, el último año de carrera es una prueba contrarreloj. Ha sido el año en el que, sin duda alguna, más he trabajado y más estrés he sufrido; y esto influye en gran medida sobre el futuro profesional: con el escaso tiempo que tenemos es muy difícil estudiar la situación para decidirse. Es algo muy delicado, ya que es algo que condicionará nuestro futuro laboral. Y lo que es más, tenemos miedo: a mí, al menos, me da un miedo terrible equivocarme en la elección o que después de lo que hemos pasado, no encontrar trabajo.

DT: En mi universidad nos han ido hablando del mercado laboral, de las distintas opciones, etc. en diversas asignaturas. Además, ha habido varias conferencias relacionadas con el tema. La información ha sido suficiente. No obstante, considero que es algo que siempre asusta y, por mucha teoría que nos expliquen, hasta que uno no se lanza a por ello no sabe lo que va a resultar.

¿Te sientes capacitado para acceder al mercado laboral?

NA: En el mundo de la traducción no me siento capacitada; en el de la docencia, sí.

AS: A día de hoy no me atrevería a decir que estoy preparado al 100 % para acceder al mercado laboral, pero ¿alguna vez se puede estar completamente preparado? Obviamente, para realizar un trabajo de calidad y del que poder estar orgulloso, necesito continuar formándome y especializarme en un ámbito específico.

No obstante, pienso que esta forma de pensar no debería de hacernos dudar a los recién graduados a la hora de aceptar un encargo o comenzar a trabajar en algo relacionado con la traducción, puesto que la mejor forma de aprender a traducir es traduciendo y poniendo en práctica todos los conocimientos que hemos aprendido a lo largo del grado.

JB: Hablando con una amiga, a la que considero una muy buena traductora, salió este tema y ambos admitíamos no vernos capacitados para dedicarnos a esta disciplina. En cada trabajo que hemos hecho en clase han surgido dudas; hemos visto casos en los que no sabíamos qué hacer: ello nos hace pensar que no lo estamos. Ahora bien, recuerdo haber hecho una propuesta sobre un texto que después supimos que había sido sacado de Bridget Jones’s Diary. Cuando vimos la traducción del libro en español… nos dimos cuenta de que no somos tan malos traductores.

DT: Me gustaría hacer un máster en traducción audiovisual, pero es posible que deje pasar un año. De momento quiero empezar a buscar trabajo de traductor para ir ganando experiencia y también para poder costeármelo.

¿Cómo te ves dentro de tres años (desde el punto de vista laboral)?

NA: Trabajando en un instituto o en algún trabajo de cara al público.

AS: Miro el futuro con grandes esperanzas y, la verdad, dentro de tres años me veo cumpliendo sueños e iniciándome en el mundo de la traducción profesional, ya sea en España o en el extranjero. Todavía no tengo claro a qué me gustaría dedicarme, pero espero poder descubrirlo en los años venideros.

Además, pienso que para que las cosas salgan como esperamos, tan solo es necesario esforzarse lo suficiente y trabajar mucho, por lo que no hay nada imposible y no debemos desanimarnos.

JB: Tampoco he confesado esto a nadie aún, pero me gustaría escribir; aunque para ello necesito leer todavía mucho y, desafortunadamente, nunca he sido un gran amante de la lectura, más que nada, porque es algo que no me han inculcado desde pequeño. Por otro lado, ya he dicho que me gustaría hacer un máster en TAV, no tengo la más remota idea de a lo que esto me llevará. Me da un miedo aterrador.

Lo único que tengo claro es que no me gustaría dejar de estudiar nunca.

DT: Considero que con tesón y ganas se pueden conseguir las cosas, así que dentro de tres años me veo trabajando como traductor audiovisual autónomo, compaginándolo con otros tipos de traducción. Para entonces espero y deseo tener una buena cartera de clientes y estabilidad económica.

¿Cómo crees que influirá la tecnología en tu sector profesional?

NA: Si somos sensatos, muy positivamente. Es cuestión de saber qué y cómo emplear las herramientas que nos ofrecen. En cuanto a la traducción automática, quien desee una traducción de calidad no hará uso de ella. En el caso de que estas se mejorasen, creo que el número de encargos a traductores humanos disminuiría en algunos ámbitos donde no se hace uso de la pragmática, como en textos técnicos, pero deberían, aun así, ser revisados por un humano. Por otro lado, las herramientas TAO son y serán de gran utilidad para el traductor y en un futuro, viendo el avance de las nuevas tecnologías, su eficacia se multiplicará. Así, estas en un futuro podrán cambiar o afectar al traductor profesional pero nunca acabarán con él.

AS: Personalmente, pienso que la traducción automática no afectará tan negativamentecomo opinan algunos en la traducción, puesto que los clientes que requieren de una traducción no pueden conformarse con una traducción de una calidad tan pobre como las que ofrecen los traductores automáticos. En otras palabras, pienso que los traductores automáticos y los traductores profesionales tienen un abanico de clientes muy distintos y con necesidades diferentes, por lo que unos no pueden reemplazar a los otros.

En el caso de los motores de traducción automática, estos no dejan de ser simples bases de datos, por lo que no pueden aprender a aplicar soluciones teniendo en cuenta el contexto, los dobles sentidos, los juegos de palabras o la ironía, por poner algunos ejemplos. Todos estos elementos escapan al control de los traductores automáticos, por lo que, en estos casos, sus traducciones dejan muchísimo que desear.

Además, creo que la mejora de la traducción automática nos servirá como herramienta para poder traducir determinados tipos de textos en menos tiempo y poder realizar más encargos en el mismo tiempo, lo que supondrá un aumento de las ganancias.

A pesar de todo, podría impactar a nuestra profesión de forma negativa si los clientes, en lugar de enviarnos textos originales para traducirlos, nos enviaran textos ya traducidos con un traductor automático para poseditarlos. Sin duda alguna, esto nos podría llevar más tiempo y quebraderos de cabeza que traducir un texto desde cero. Por este motivo, deberíamos aumentar nuestras tarifas en estos casos para que realizar este tipo de encargos valga la pena.

JB: Creo que la tecnología es la herramienta del traductor por excelencia, como el cuchillo del carnicero o la llave inglesa del mecánico; conforme esta avance, la labor del traductor se verá beneficiada.

DT: No veo que pueda afectarnos negativamente. Es cierto que la tecnología avanza a pasos agigantados y cada vez hay herramientas más precisas, pero considero que una máquina nunca va a poder reemplazar a una mente humana. A mi parecer, ninguna aplicación o herramienta va a poder nunca averiguar el contexto detrás de una determinada frase. Los traductores siempre vamos a ser necesarios. Probablemente habrá empresas que realicen sus traducciones haciendo uso de esa tecnología, pero tarde o temprano la herramienta cometerá un error y hará que dicha empresa se plantee si merece la pena arriesgarse. Por otro lado, creo que podemos beneficiarnos de esas herramientas, ya que pueden facilitarnos mucho la tarea a la hora de traducir determinados tipos de texto.

¡Gracias a los cuatro por vuestra participación! Os deseamos mucha suerte en esta nueva etapa. 🙂

Podéis consultar el artículo original que escribí aquí: El futuro de la traducción desde la perspectiva del estudiante

10 consejos para traducir tus contenidos

Si tienes un negocio y pretendes internacionalizarlo, está claro que tendrás que traducir todos sus contenidos: desde la página web hasta los anuncios y la documentación más técnica de los manuales de instrucciones.

Sin embargo, la gran mayoría de las empresas no piensan en la redacción de un contenido como un texto traducible. Esto es: tu jefe te pide que redactes un comunicado de prensa para mañana a primera hora. Lo haces y punto. Luego resulta que hay que traducir ese comunicado porque se va a emitir tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido. Se lo envías a tu proveedor de traducciones y este te responde con un correo de dos páginas con dudas a las que tienes que responder para que la traducción esté perfecta, como es el caso del estilo que quieres en la lengua meta o el público meta al que deseas llegar.

Por ello, he elaborado una pequeña guía para facilitarte la vida tanto a ti —como redactor y cliente— como al traductor. Todos saldréis ganando porque las pautas estarán claras desde el principio y no perderéis tanto tiempo en detalles.

FASE DE REDACCIÓN

1. Piensa en tu público meta y especifícalo al cliente. ¿Tu texto va dirigido a un público adolescente o a ingenieros técnicos? No será lo mismo la redacción ni la traducción de un anuncio de una revista para adolescentes que un comunicado para toda la red de ingenieros que trabajan en un gran proyecto de construcción. Para el primero, tendremos que utilizar vocablos específicos de la jerga adolescente y hacer uso de estrategias de marketing, puesto que lo que se pretende es vender. En el segundo primará sobre todo la jerga técnica propia del proyecto en cuestión.

2. Redacta de manera clara y sencilla. Redacta frases cortas y claras. Evita repeticiones y ambigüedades. Sé concreto y no caigas en conceptos demasiado abstractos y difíciles de entender en tu propio idioma. Evita el uso de acrónimos o abreviaturas o aclárale su significado al traductor para facilitarle la vida, que puede llegar a gastar una hora de su tiempo documentándose (sí, es su trabajo, pero también tendrás la traducción antes si le facilitas la vida, ¿no?).

3. Cuidado con las connotaciones culturales y el humor. Las primeras son prácticamente imposibles de traducir puesto que hacen referencia a los conocimientos culturales compartidos que tiene el lector con el autor. Si el lector es extranjero, no tiene conocimientos culturales de la cultura de origen y lee la traducción del artículo sin ninguna nota al pie ni explicación entre paréntesis, es complicado que comprenda el sentido de lo que se pretende. Por el mismo motivo, el humor es particularmente difícil de traducir, sobre todo los chistes (a menos que tengan alguna equivalencia en la lengua meta).

4. Sé coherente con la terminología. Este ya no solo es un consejo para la traducción del documento, sino para que le facilites la lectura a tu cliente. Si utilizas siempre el mismo término, tu cliente sabrá en todo momento de qué estás hablando. Si vas variando, puede que esté confundido porque se piense que hablas de otro concepto. Lo mismo sucede para el traductor, que, en casos de proyectos técnicos, suele elaborar glosarios para mantener la misma coherencia.

5. Tal y como comentamos en esta entrada sobre la traducción de tuits, hay que tener en cuenta el espacio con el que contamos para la traducción y el porcentaje adicional que ocupan ciertas lenguas. Como vimos, no es lo mismo traducir del español al inglés que del inglés al alemán.

6. Revisa lo que has redactado. Es una etapa fundamental pero que no siempre se lleva a cabo por falta de tiempo. Es posible que tu mente vaya más rápido que tus dedos y que no te des cuenta de las erratas o incoherencias que has dejado atrás. Ni decir tiene que estos fallos son una barrera para el traductor. Por ello, revisar todos los textos que redactas es más que necesario. Tanto para tu lector como para el traductor.

FASE DE TRADUCCIÓN

7. Proporciona una información básica al traductor: público meta, objetivo del artículo, términos o incluso guías de estilo (si las hubiera). Aunque el traductor siempre se documenta por su cuenta en Internet, toda la información que le puedas proporcionar es poca. Cuanto más le des, más probabilidades habrá de que la traducción esté tal y como quieres.

8. Responde a las preguntas del traductor. Aunque le hayas proporcionado toda la información posible, puede que tenga alguna duda de cualquier tipo. Nuestro consejo es que le respondas cuando puedas y no lo dejes pasar. Solo tardarás dos minutos en responder y, de esta manera, también te aseguras de que el mínimo detalle de la traducción esté impecable.

9. Confía en tu proveedor. Si eres de los que se fía más del traductor automático que del traductor… vamos mal. El ser humano siempre puede equivocarse, pero no pongas en entredicho la traducción de tu proveedor porque el traductor de Google te proponga otra solución. Es más, lo más probable es que su solución sea diferente que la de tu traductor. Y peor. Siempre y cuando hagas comentarios constructivos, tu proveedor te explicará cuáles son los criterios que ha seguido.

10. Dedica un minuto a responder al traductor. El feedback siempre se agradece, ya sea positivo o negativo, puesto que ayudará al proveedor a ajustarse todavía más a tus necesidades.

Y hasta aquí la entrada de hoy, ¡hasta la próxima! 🙂

Podéis consultar la entrada original que escribí aquí: 10 consejos para traducir tus contenidos