La voz como pilar básico de la expresión oral

¡Hola a todos!

Hoy seguiré, hablando sobre la importancia que tiene nuestra voz en cualquier profesión, y especialmente si nuestra voz es nuestra herramienta de trabajo, como bien repetí en la entrada anterior.

Esta vez, me quiero centrar en la expresión oral, o lo que es lo mismo: el arte de hablar. Este seminario también corrió a cargo de otra de las profesoras de la Escuela de Arte Dramático de Murcia, y que me pareció muy útil, al igual que el anterior.

Lo primero que debemos saber es cuáles son los 3 pilares básicos de la expresión oral: la técnica vocal, la personalidad (carisma y personalidad definida) y el mensaje.

1. TÉCNICA VOCAL:

Consiste en los siguientes elementos:

– Respiración

– Fonación

– Articulación (dicción, pronunciación, claridad e inteligibilidad de las palabras): Para conseguir una buena articulación, debemos tener una cierta sensibilidad en Voz-docentenuestra boca cuando hablamos. Para favorecer la sensación de esta sensibilidad, podemos pasarnos un cepillo de dientes vibrador sobre la lengua, un objeto pesado, un cubito de hielo y repetir el ejercicio (se trata de un entrenamiento físico como cualquier otro, y en 2 o 3 meses, se puede mejorar la articulación, para conseguir una buena inteligibilidad).

– Volumen adecuado

– Velocidad adecuada de emisión

– Paralenguaje: riqueza de tonos

– Kinésica: gestos y posturas, que influyen en el mensaje (cuando nos dicen que hay que sonreír cuando hablamos por teléfono o cuando trabajamos en cabina porque se nota, por ejemplo).

– Ritmo del habla: crea expectación, ayuda a la comprensión, hace aumentar el interés del oyente y favorece la intencionalidad.

– Línea melódica:

  • tonema descendente: cadencia y semicadencia: frase afirmativa
  • tonema ascendente: anticadencia y semianticadencia: pregunta
  • tonema normal, suspensión à riqueza de temas para que no aburrir

– Juego vocal: Es necesario prestar atención al movimiento de la voz, a los cambios, a la melodía, al tono, al volumen, a la duración de las vocales, al timbre y jugar con las intenciones.

¿Qué hace un buen comunicador? ¿De qué es capaz?

–  Saber lo que se quiere decir: mensaje.

–  Ser capaz de decirlo: tener las herramientas, voz, volumen, claridad, inteligibilidad, estructura del discurso, dominar el vocabulario y la lengua (código).

–  Saber callar: cuando no hay nada que decir porque descansa el auditorio y uno mismo. talk

–  Tener retórica y melodía, que nos brinda credibilidad.

Si no tenemos estas capacidades, ¿qué pasa? Tranquilos, todo se aprende. ¿Cómo? Observando qué personas son eficaces para ver qué hacen para lograr una buena comunicación a nivel personal o profesional (qué hace para que yo me fije en el discurso?).

Ejercicios para mejorar:

  • La elasticidad

–       Melodía de la voz, imitar y jugar

–       Mover la voz y todo el cuerpo

–       Mover la voz y la mano al mismo tiempo que hablamos

–       Dibujar la melodía

–       Hablar sin voz y hacer una simulación de discurso sin sonido que el resto debe intentar entender

  • Voz sin esfuerzo

Pequeños desequilibrios en un equilibrio, como si la voz flotara (podemos intentar sentarnos en una bola de pilates al mismo tiempo que hablamos, es buena forma para trabajar la voz), marcando las vocales (proporciona un habla clara) y dando melodía y ritmo, sin obviar las pausas (que todos solemos olvidar: el silencio también es música).

  • Fluidez y velocidad

Lo normal es que una persona pronuncie de 120 a 180 palabras por minuto (si la persona habla más lentamente, cansa y da ansiedad, y de lo contrario, rápida agota al oyente).

¿Ejercicios? Leer lo más rápido posible los ejercicios de la imagen durante 1 minuto:

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  • Pausa

Necesaria por:

–  cuestiones fisiológicas, ya que humedece el tracto vocal, relaja y ayuda a respirar mejor.

–  a nivel mental: nos permite organizar el discurso y su ritmo y entenderlo, que es fundamental.

2. PERSONALIDAD: Lo que hace que un comunicador enganche es su personalidad. Lo que importa en comunicación es el autoconcepto. 

– ¿Qué es el autoconcepto? El autoconcepto es el concepto que tengo de mí mismo, o lo que es lo mismo, lo que pienso de mí mismo, que transmito a mi auditorio, y la sensación o el feedback que ellos me dan, que me devuelven. Ni más que nadie, ni menos que nadie, es decir, no debo creerme ni por encima de los demás, ( complejo de superioridad) ni por debajo (complejo de inferioridad).

– Además, debemos tener y demostrar y confianza, empatía (al mismo tiempo que elaboramos el discurso). Debemos confiar en los otros y en uno mismo, ponernos en el lugar de los demás, además de estar abierto a lo que se nos da y a lo que podemos dar. e0552b01fba5f40a17952d6f478d6bcd

– También tenemos que tener una disposición a la comunicación: debemos estar abiertos mental y físicamente. Esto tiene que ver con la comunicación no verbal (lo que soy y pienso de forma inconsciente (gestos, posición…) retroalimenta la relación mutua, es un proceso fluido).

¿Cómo mejorar?

–  Desarrollar la autoestima

–  Fomentando el conocimiento de uno mismo a través de los demás.

–  Utilizando el sentido del humor, que debe estar siempre presente (cualquier problema se soluciona mejor con el sentido del humor).

–  Mejorar nuestra tolerancia al estrés (cómo estoy yo, qué causa en mí estrés y cómo me enfrento al él)

–  Trabajar la emotividad o inteligencia emocional: para que una comunicación interpersonal sea personal, no podemos dejar de lado lo emocional (inteligencia emocional), ni obviar que siempre hay emociones en juego en una comunicación: alegría, asco, tristeza, sorpresa, ira o incluso miedo.

–  El aspecto que más dificulta la comunicación es el miedo, que supedita y muchas veces tergiversa nuestra comunicación. Le tenemos miedo a lo que los demás piensen de nosotros, al error, a la respuesta, al desconcierto, al fracaso, al afán por causar buena impresión en los demás. Y esto hay que superarlo sí o sí. Para empezar, hay que aceptarlo. Lo que causa problemas en la comunicación, es el miedo. Si minimizamos los riesgos, superamos el miedo, y podremos enfrentarnos al auditorio con empatía.

– VENTANA JOHARI: Herramienta de autoconomiento, que nos permite descubrir la «parte ciega» que desconocemos pero que los demás sí conocen. Todos tenemos una parte de nosotros que desconocemos y que creemos no mostrar a lo demás, y que sin embargo, compartimos con aquellas personas con las cuales nos relacionamos. Por ello, socializar (o para nosotros, el networking :P) es muy importante: nos permite fomentar el autoconocimiento. Para trabajar este aspecto, podemos hacer ponencias entre amigos ya que se trata de relaciones interpersonales en las que se desarrollan situaciones comunicativas y el potencial como comunicador).

3. MENSAJE 

–  La estructura es importante. Sobre todo el principio, que debiera atraer la atención. Por supuesto, ni que decir tiene que debemos hablar coherentemente, dando al menos las ideas fundamentales, que debemos subrayar, de nuestro discurso y terminar con un buen final. note-important-message-md

–  Es importante mantener, atraer y captar la atención del oyente con el contenido, por cómo lo digo y también por lo que he pensado decir (corpus del mensaje).

–  La sencillez de las frases (cuanto más sencillo, mucho mejor) ayuda mucho a su comprensión.

–  Utilizar un vocabulario rico: si no se domina el código, la tarea de la comunicación es más ardua (lo mejor: lectura, buena literatura).

–  Debemos saber adaptar el mensaje al oyente. No es lo mismo una clase, que un discurso, etc

Y bueno, ¡esto es todo! Si tenéis más sugerencias, ya sabéis que las podéis dejar plasmadas en los comentarios, que estaré encantada de leerlas. 🙂

¿Qué hacer ante una afonía?

Después de mi entrada anterior sobre la importancia de la voz, me dio una afonía de caballo (ni a caso hecho) tras mi corta (¡pero intensa!) estancia en Málaga en el Encuentro Nacional de Traductores e Intérpretes en Málaga. Así que, buscando y buscando, me encontré con unos consejos muy útiles, de un Blog de Farmacia, que os copio en esta entrada (más que nada, para tenerla bien archivada) y que seguro que les vendrán genial a aquellos que tengáis problemas de afonía y derivados (debo decir que esta entrada está dedicada a Aída González (@aidagda), autora del blog «Aventuras de una traductora – intérprete en Madrid», que lleva animándome a escribirla desde hace unas semanas).

La ronquera o afonía consiste en una disminución de la potencia de voz y sobre todo en una alteración de la misma. Está caracterizada por una pérdida de la voz completa o parcial, producida por un uso excesivo de las cuerdas vocales, alteraciones de la laringe o por causas psicológicas. Las molestias en la garganta son síntomas habituales del resfriado y son muy frecuentes en niños y jóvenes.

¿Cuáles son sus síntomas? El principal síntoma es una pérdida de la voz total, o una disminución en la calidad de la misma, como voz que no se oye, voz ronca o de baja intensidad.

¿Y sus causas? Las causas son diversas:

  • La inflamación de la laringe ab2b5_Dr.-House
  • Un esfuerzo inusitado de la voz
  • El frío
  • Los ambientes cargados
  • El alcohol
  • El tabaco
  • Llantos prolongados (en los niños)
  • Productos tóxicos o irritantes
  • Los propios nervios

En fitoterapia, el tratamiento de la ronquera a base de plantas naturales, se aconseja:

  • Jarabe de cebada:

– 4 gramos de cebada sin corteza mezclados con uvas pasas sin pepitas

– 7 gramos de regaliz

– 6 higos

– Dos puñados de hisopo y dos de culantrillo

– 15 gramos de cebolla blanca

– Lombarda picada muy fina

Hervirlo todo, añadir una cucharada de miel por cada medio litro de agua y completar con azúcar suficiente para obtener un jarabe claro.

  • Jarabe de col:

– Medio litro de zumo de lombarda previamente filtrado

– 8oo gramos de azúcar

Hervir hasta que espese.

  • Decocción de hojas de alquimilla:

Hervir un litro de agua, añadir 60 gramos de hojas secas de la planta, reducir todo un tercio y añadir 30 gramos de miel y dejar enfriar. Hay que beber dos o tres vasos pequeños diarios.

  • Gárgaras a base de cualquiera de las infusiones de zanahoria, limón, patata, pino, gordolobo, tila, tomillo.

 

Acupuntura:

 

Remedios caseros:

  • Té con leche / el té con miel / leche con miel
  • Gárgaras con agua tibia y bicarbonato / con agua
  • Tomar caramelos ricos en equinácea, miel y propólis no-gritar

Consejos que parecen obvios pero que considero necesario mencionar:

  • Guardar reposo y no exponerse a cambios bruscos de temperatura.
  • No gritar, cantar y, en la medida de lo posible, no hablar.

Si no os convencen estos remedios, podéis echarle un vistazo a estos jarabes. Personalmente, yo suelo utilizar uno llamado Maxilase, que me funciona DE MARAVILLA.

Y bueno, ¡hasta aquí! Si alguien quiere aportar algo más, ¡bienvenido sea! En la próxima entrada, hablaré de la voz como pilar de la expresión oral. 🙂

El cuidado de la voz, ¡ejem, ejem!

¡Hola a todos!

En esta ocasión también me saltaré la maratón de glosarios, porque hoy he estado en un seminario la mar de interesante, y quería compartir la información con todos vosotros, especialmente con los intérpretes y con todos aquellos cuyo instrumento de trabajo sea la voz.

Sí, hoy os voy a hablar de la VOZ, de cómo utilizarla y sobre todo, de cómo cuidarla bien.

¿Quién no ha sentido nunca un nudo en la garganta que nos ha impedido pronunciar una palabra a causa de los nervios o de la tensión del momento? Me apostaría lo que fuera a que todos nos hemos sentido así al menos una vez en la vida.

1. Cuando un punto de nuestro cuerpo está en tensión, muy probablemente, sin que nos demos cuenta, nuestra lengua se tensa, y por lo tanto, presiona la laringe. Así que, lo primero que tenemos que hacer, es distender este punto. ¿Cómo? 

– Sacando la lengua apoyando la punta en la parte inferior de los dientes inferiores.

– Aplicando un masaje en la zona de la laringe

Tragando saliva (que es lo más factible en el momento muchas veces, sobre todo si estamos ante un público).

2. Asimismo, la musculatura del cuello es importantísima, puesto que sujeta nuestra cabeza y presiona las vértebras cervicales. El problema es que cuando está en tensión, la musculatura se contrae y al final nos viene ese dolor tan atroz del que muchos nos quejamos (y me incluyo la primera). Para ello, podemos hacer ejercicios tales que:

– Frotarnos las manos para entrar en calor, aplicar ese calor haciendo un masaje en la musculatura (desde la base del cráneo) y pellizcar esa zona como si quisieseis separar la piel del hueso.

Movimientos con la cabeza a los lados, de arriba a abajo o de rotación de la cabeza, que sueltan la musculatura del cuello.

3. También nos han hablado del músculo masetero, cuya hiperactivación produce dolores en la sien, en el oído o en la nuca. ¿Qué hacer si este músculo está demasiado  contraído?

– Aplicar un masaje directo a la zona

Presionar la zona y mantener esta presión (si no nos duele mucho).

Abandonar hábitos ciertos hábitos, como: morderse las uñas, comer kikos, bolígrafos, zanahorias crudas o cualquier alimento que esté duro, ya que desgasta mucho esta articulación.

– Ir al médico si realmente nos duele muchísimo cuando presionamos esta zona, para que utilicemos una férula de relajación.

4. Por otro lado, la respiración es un aspecto fundamental, para la cual utilizamos nuestra musculatura abdominal, y concretamente el diafragma. Para ejercitarlo, bastan ejercicios como:

Bostezar

Estirarse

SPLAT (Singers (and Speakers) Please Loosen Abdominal Tension), técnica para la  distensión de la musculatura abdominal, que sirve para propiciar que la respiración siga siendo permeable a las distintas actividades, emociones y rasgos individuales.Podéis practicar repitiendo una misma sílaba («pa») sin respirar, hasta conseguir que no os ahoguéis. ¿Cómo es eso posible? El aire entra solo, aunque no nos demos cuenta si no tenemos el músculo contraído. Si nos ahogamos después de unos 10 o 20 segundos, significará que lo tenemos contraído y que tenemos que trabajar más este ejercicio.

5. Por último, tenemos que cuidar nuestros hábitos, intentando que sean saludables, como por ejemplo:

Calentar antes de trabajar con la voz: darse palmadas por todo el cuerpo, estirarse, apretar y soltar los labios, sonreír sin enseñar los dientes, masticar, etc. Para calentar la laringe, podemos hacer el sonido «ng» imitando el sonido de una sirena de ambulancia, ya que esto permite estirar los pliegues vocales.

– Controlar si tenemos reflujo: acidez o vómitos frecuentes, que queman el tracto faríngeo y que da lugar a una voz rasposa.

Inspirar por la boca para hablar o para cantar.

Evitar tóxicos, como el tabaco o la inhalación de olores fuertes que puedan alterar la mucosa faríngea.

Evitar productos deshidratantes, como la menta, el chocolate (yo soy de las adictas al chocolate, por lo que no me ha hecho ninguna gracia), el té, el café o el alcohol.

Beber dos litros de agua al día.

– Hacer curas de hidratación dos veces al año (beber cinco litros de agua en tres días).

– Mantener una elasticidad corporal.

Dormir bien.

– Ir una vez al año al otorrinolaringólogo o al foniatra.

¡Y hasta aquí la primera parte! Si os interesa más el tema, os dejo el enlace del blog de una profesora de la Escuela de Arte Dramático de Murcia, en el que explica con todo detalle todas estas ideas que acabo de mencionar. En la segunda parte hablaré más detenidamente de la expresión oral (o el arte de hablar), que también me ha parecido importantísimo y digno de mencionar. 🙂