«Gimnasia» en la oficina

No es ningún secreto que la ergonomía del traductor es uno de los pilares fundamentales de su profesión. A largo plazo, si no cuidamos nuestro cuerpo, este se verá resentido (el 99,4 % de accidentes en oficinas son leves y tendemos a no darles la importancia que tienen), lo cual conlleva una pérdida de la calidad de vida.

Navegando por Internet, he encontrado diversos artículos sobre la importancia de la ergonomía del traductor, como este artículo de Pablo Muñoz , esta entrada de Mar González basado en una charla impartida por Gabriel Álvarez , esta lectura de Raimundo Rizo  o estos consejos de Mónica E. de León.

Para completar esta lista, hoy os propongo esta lista de ejercicios.

1. Ejercicios de relajación de los músculos oculares

Cerrar los ojos y cubrirlos totalmente con las manos ahuecadas sin ejercer presión sobre ellos. Los codos pueden apoyarse sobre la mesa o las rodillas. La práctica mínima aconsejada es de cinco minutos y tres veces al día.

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Mover los ojos hacia arriba y hacia abajo (sin hacer esfuerzos excesivos), lenta y regularmente. Se aconseja realizar cinco movimientos en dos series, descansando tres segundos entre ellos.

2. Ejercicios de estiramiento de cuello

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3. Ejercicios de hombros

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Subir los hombros con los brazos relajados y bajarlo.

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Colocar los brazos en posición de cruz, poner las manos en los hombres y juntar los brazos hasta unir los codos. (¡Este me viene muy bien!)

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Entrelazar los dedos y girar las palmas de las manos encima de la cabeza a la par que se estiran los brazos hacia arriba.

4. Ejercicio de manos

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5. Ejercicios de tronco

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Llevar los codos hacia atrás e intentar aproximar los omoplatos al maximo con los dedos entrelazados detrás de la cabeza.

 

6. Ejercicios de pierna

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Partir de una posición erguida, flexionar la espalda para toca tocar las puntas de los pies.

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Sujetar la parte posterior del pie con la mano y tirar de él hacia las nalgas lentamente.

 

Y para terminar, concluimos con un vídeo bastante completo de ejercicios ergonómicos:

 

Fuentes utilizadas:

http://ergonomia-ipac-edfisica-goher.blogspot.com.es/2008/07/ejercicios-ergonomicos.html

http://www.aguaeden.es/acerca-de-nosotros/blog-agua-eden/te-ensenamos-los-ejercicios-ergonomicos-mas-saludables-en-el-trabajo/

http://ergomundo.blogspot.com.es/2008/08/ejercicios-para-evitar-la-ergonomia_07.html

Un buen intérprete puede salvar vidas. Un intérprete no cualificado puede llegar a matar.

Un buen intérprete puede salvar vidas. Un intérprete no cualificado puede llegar a matar.

Bien. Es lógico y es de cajón, pero todavía son escasas las personas que se dan cuenta de ello. En los hospitales y clínicas, muchos de los pacientes suelen tirar de conocidos que chapurrean ambos idiomas y adoptan la figura de intérprete. Si no hay otra opción, estupendo, ¿no? Juzgad por vosotros mismos:

Tras esta pequeña introducción, os contaré que he sido testigo de un accidente que podría haber sido muy grave a causa de un error de interpretación que ocurrió porque el intérprete en cuestión no estaba cualificado.

Imaginad que un paciente se pone en manos del médico. Imaginad que no entiende absolutamente nada. Imaginad que dicho paciente se gira hacia otro miembro del personal en busca de su ayuda porque lo necesita para contarle al médico lo que le pasa: sus problemas, sus dolencias, cómo se siente… Todo. Esa persona (el «intérprete»), como buenamente puede, intenta trasladarle al médico todo lo que le cuenta la paciente. El médico lo anota y le manda una receta en la que figura «2/2 cajas». Esa persona le traslada el tratamiento al paciente, quien se va a su casa tranquilo pues la visita se ha desarrollado con total normalidad gracias a la ayuda del centro.

Dos semanas más tarde, ingresan al paciente por molestias y hemorragias internas. Nadie se explica qué ha podido pasar. El médico le pregunta por todos los pasos que ha ido siguiendo a lo largo del tratamiento. El paciente le responde que había seguido al pie de la letra las indicaciones del médico (en boca del «intérprete»), que había ido tomándose dos comprimidos por cada dosis: dos por la mañana y dos por la noche. Ecco! Al parecer, la persona encargada de transmitir toda la información dio por hecho que la paciente sabría que se trataba de un comprimido por cada dosis (dos dosis finales), por lo que el paciente acabó ingiriendo el cuatro comprimidos al día en vez de dos. Señores, estamos hablando de la salud y de la vida de una persona. Con eso, no se juega.

Así pues, si ejercéis de intérpretes sanitarios, tened en cuenta los siguientes aspectos:

  • Aseguraos de haber comprendido lo que quiere transmitir el médico al paciente. Más vale preguntar una segunda vez que cometer un error.
  • Los detalles son importantes, aunque a veces no lo parezca.
  • El trato humano con el paciente es casi tan importante como el mensaje que transmitimos. Las personas necesitan sentirse arropadas, sobre todo cuando están en un país extranjero y no entienden/hablan el idioma.
  • La vocación es esencial (yo diría como en cualquier profesión, pero en esta especialmente porque a veces toca ser testigo de historias muy impactantes).
  • El dominio de los idiomas de trabajo es fundamental (al igual que en cualquier modalidad de interpretación, pero no olvidemos que estamos tratando con vidas de personas).

Hoy, dicho establecimiento médico me llama cuando necesitan a un intérprete para que no vuelvan a suceder incidentes como este. Siempre he dicho que el trabajo de los médicos es admirable. No tengo el mismo cometido que ellos (y casi que lo agradezco), pero tener la vida de otras personas «en mis manos» —por muy intermediaria que sea— es un deber con mucha responsabilidad.