Reflejo actual de los estudios en Traducción e Interpretación

Hoy tengo el placer de contar con un invitado especial. Coincidí con Pascual cuando fui profesora de interpretación ES<>FR en la Universidad de Murcia, y decidí volver a ponerme en contacto con él cuando leí un artículo que publicó hace unas semanas por las redes. Pensé que los resultados de su estudio eran de especial interés tanto para estudiantes de Traducción como para recién egresados y colegas de profesión en general, por lo que no pude evitar proponerle que compartiera su conocimiento con el resto del mundo.

Sin más dilación, os dejo con Pascual.

 

Desde que nacemos hasta que morimos, los seres humanos nos hacemos muchas preguntas, a veces, incluso, demasiadas. Sin embargo, en muchas ocasiones —en su mayoría—, esta actividad cerebral va ligada a decisiones o a momentos positivos. Como un profesor me dijo una vez: «La curiosidad es la madre del conocimiento».

A lo largo de mis cuatro años de estudios universitarios en el Grado en Traducción e Interpretación, me planteé algunas dudas que decidí resolver en mi trabajo de fin de grado con la intención, además, de hacer una investigación práctica que me permitiese conocer datos que resultasen también interesantes a otros compañeros de carrera, futuros colegas o a cualquier interesado en el área.

Mi investigación está basada en dos formularios destinados a alumnos y a titulados, y para los que obtuve un total de 252 respuestas. Quiero precisar que los datos que voy a mostrar a continuación son meramente indicativos y que, con ellos, deseo ofrecer una visión real —pero a la vez general— sobre nuestro sector.

Los alumnos

            Se pueden extraer tres conclusiones del formulario destinado a los actuales estudiantes y tienen que ver con: por qué eligen esta titulación, si tienen claro a qué quieren dedicarse una vez la finalicen y con los sectores por los que tienen un mayor interés.

  • Eligen esta titulación por su interés por los idiomas:

Ni la traducción ni la interpretación aparecen como motivos principales de esta elección. Esta pregunta era de respuesta abierta, por lo que los alumnos podían manifestar varias opciones de interés que les hubiesen llevado a elegir estos estudios. Sorprendentemente, se mencionó en 116 ocasiones que fue su amor por los idiomas lo que les llevó a escogerlos, mientras que tan solo en 30 y en 16 se mencionó la traducción y la interpretación, respectivamente. Con estos datos, yo me pregunto: ¿el Grado en Traducción e Interpretación está asumiendo el papel de otros estudios actualmente inexistentes en España y que están enfocados a la aplicación práctica de lenguas extranjeras en sectores diversos de nuestra sociedad?

  • Más de la mitad no tiene claro a qué quiere dedicarse en el futuro:

Un 52,2 % del alumnado manifiesta desconocer sus objetivos profesionales. Por tanto, desde mi punto de vista, nos encontramos ante una situación que podríamos calificar de preocupante, ya que, ¿puede el hecho de no tener unos objetivos profesionales claros influir en el grado de implicación personal del alumno para con sus estudios? Para mí la respuesta es clara.

  • Los sectores por los que se interesan principalmente los alumnos:

En primer lugar, por la traducción, indicada en un 63,5 %, la interpretación, con un 26,1 %, y, en tercer lugar, la docencia, con un 11,7 % de menciones. A lo largo de toda la investigación, estas tres áreas se consolidan como las tres por las que mayor interés profesan tanto alumnos como titulados. Creo conveniente destacar que esta información la aportaron los alumnos que sí tenían clara su intencionalidad laboral.

Los titulados

            De este formulario podemos extraer nueve conclusiones, algunas de ellas resultado de la comparativa entre resultados obtenidos para la encuesta alumnos y el presente. Vamos a dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿cuál es el sueldo medio de un egresado en Traducción e Interpretación?, ¿por qué sectores se interesaban principalmente los titulados cuando aún eran estudiantes?, ¿cuánto tiempo tardan los egresados de media en encontrar un primer trabajo?, ¿en qué áreas lo encuentran?, ¿están o no satisfechos con su salario y con su empleo?, ¿son autónomos?, ¿tienen un único trabajo o se dedican a diversas áreas? y, por último, ¿a qué sectores se dedican mayoritariamente?

  • Perciben un salario mensual neto medio superior a 1000 :

Según este estudio, el salario mensual neto medio que percibe un egresado en Traducción e Interpretación se sitúa alrededor de los 1100 y 1200 €. 

  • Los sectores por los que se interesaban principalmente cuando aún eran alumnos:

La traducción encabeza el podio y se menciona en un 60,8 % de las respuestas; la interpretación en un 28,8 %; y finalmente la docencia en otro 28,8 %. Como vemos, también entre los titulados estas tres áreas de estudio se consolidan como las más interesantes. Podemos afirmar, por tanto, que la traducción, la interpretación y la docencia son los tres focos principales de intencionalidad laboral.

  • Tardan una media de 8 meses y medio en encontrar su primer trabajo:

Me refiero, evidentemente, a un trabajo relacionado con nuestro ámbito de estudio. Sin embargo, un 11,3 % de egresados encontró su primer trabajo incluso antes de finalizar sus estudios universitarios.

  • Encuentran su primer empleo:

Principalmente, en el sector de la traducción (27,3 %), en el de la docencia (23,4 %), en la interpretación (7,5 %) y en la gestión de proyectos (6,7 %).

  • No se encuentran demasiado satisfechos con su salario:

Un 44,5 % de los egresados indica que sus deseos económicos se ven o se veían satisfechos, mientras que un 52,6 % manifiesta lo contrario. Estos datos son la media de los resultados obtenidos tanto para el primer empleo como para el actual. Asimismo, me gustaría destacar que entre la satisfacción económica obtenida para el primer empleo y la del presente hay un aumento del 9 %.

  • Se encuentran satisfechos con su trabajo:

Un 75,9 % otorga una valoración comprendida entre 6 y 10 puntos a su satisfacción laboral. Este porcentaje es la media obtenida entre las valoraciones del primer empleo y las del presente y, entre una y otra, hay un aumento del 0,9 %.

  • Son autónomos en minoría:

Un 38,6 % de los profesionales que respondieron a este formulario expresan que se dedican a la traducción o a la interpretación de forma autónoma.

  • Algunos poseen varios empleos:

Un 63,2 % de los titulados se dedica a una única actividad laboral, mientras que un 26,5 % manifiesta que desempeña dos y un 10,2 % más de dos.

  • Se dedican principalmente en la actualidad:

A la traducción (43,7 %), a la docencia (31 %) y a la interpretación (9,2 %). Podemos, por tanto, asegurar que estos tres sectores, además de ser los que mayor interés despiertan entre los alumnos y egresados, son los que representan la mayor parte de las salidas profesionales de esta titulación.

Posiblemente alguno de los datos os haya sorprendido, como me ocurrió a mí hace un año, pero, en cualquier caso, espero que alguno de los puntos sobre los que he aportado información haya sido de vuestro interés y que este trabajo sirva para para orientar a las personas interesadas en nuestra área, a estudiantes y a actuales colegas.

Muchas gracias a todos por la lectura.

Pascual Tomás

 

Bibliografía

Tomás Vicente, P. (2016). Reflejo actual de las titulaciones «Grado en Traducción e Interpretación» y «Licenciatura en Traducción e Interpretación» (Trabajo de fin de grado). Universidad de Murcia, Murcia, España.

 

Sobre el autor

Pascual Tomás es egresado en Traducción e Interpretación por la Universidad de Murcia desde el pasado mes de junio de 2016. Desde entonces, ha vivido en Francia diez meses de los que tres se ha dedicado al mundo de la hostelería y siete a la enseñanza del español como lengua extranjera. En la actualidad, se dedica a ampliar su formación personal y profesional en sectores como el de la traducción e interpretación juradas, jurídicas, culinarias y turísticas, así como en el empresarial, el de la enseñanza y el del aprendizaje de idiomas. De igual modo, busca oportunidades profesionales que le permitan adquirir experiencia y conocimientos prácticos en las áreas de la interpretación, traducción, corrección, redacción y revisión.

Su perfil en LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/pascualtomas/

Su cuenta de Twitter: @PascualTomas11

Anuncios

Las dificultades del intérprete biosanitario que nunca te contaron

Si bien es cierto que la interpretación médica es un ámbito un tanto delicado y peculiar, siempre habrá casos que nunca dejarán de sorprendernos y creo que algunos podrían remediarse. Ya no hablo de los casos personales de cada paciente ni de las diferencias interculturales entre el paciente y la sociedad occidental (con la consiguiente y necesaria gestión de las emociones por parte del intérprete) sino de los problemas puramente relacionados con los aspectos «técnicos» que sufre casi a diario el intérprete médico de a pie.

Uno de los aspectos que el entorno del intérprete biosanitario (el equipo médico y los pacientes) suele olvidar cuando este se enfrenta a este tipo de situaciones es que el intérprete no es más que un intérprete (meto en el saco al mediador intercultural porque, en este ámbito, ambas figuras van de la mano). No es enfermero ni auxiliar: es la persona que se encarga de que exista una comunicación fluida entre ambas partes. En (demasiadas) ocasiones, el equipo médico —ya sea cirujano, médico de cabecera, enfermero, biólogo, etc.— nos deja a solas con el paciente, quien empieza a bombardearnos con preguntas médicas que, obviamente, no podemos responder. Muchos compañeros intérpretes me confirman que han presenciado esta situación en primera persona aunque, sorprendentemente, la reacción no siempre ha sido la misma.

Captura de pantalla 2016-06-09 a la(s) 23.52.47

Desde un punto de vista objetivo, lo lógico sería que nos limitásemos a responder que somos intérpretes y que el médico será quien se encargue de contestar a la pregunta. Sin embargo, también somos personas y hay quien se deja llevar por la situación (ya sea porque el paciente es muy insistente, por la presión del momento o por el afán de ayudar; no olvidemos que los pacientes ingresados en un establecimiento sanitario padecen mucha ansiedad debido a su situación) e intenta calmar al paciente por su cuenta asegurándole que todo irá bien. Si bien entiendo —aunque no comparto— la idea de querer tranquilizar a un paciente que se retuerce de dolor, es una opción algo peligrosa porque estaríamos cargando con una responsabilidad que no nos corresponde. En el caso en que no fuera todo según lo previsto, el paciente podría recriminar a la institución que se le dio una información equivocada (podéis consultar la legislación vigente que versa sobre la responsabilidad médica si queréis indagar más sobre el tema). Hay quien dice que las mentiras piadosas pueden ayudar en un determinado momento pero dudo que sea el ámbito adecuado para hacerlo.

Otra de las situaciones habituales en el día a día de un intérprete médico, también comentada con varios compañeros del sector, es la del doctor que le indica al intérprete que tiene que explicar la «pauta de siempre». En este caso, es cierto que muchos hemos coincidido dando la misma respuesta. No sé vosotros, pero yo no me atrevería a dar recomendaciones o indicaciones por mi cuenta por mucho que conozca el procedimiento (por el mismo motivo que el punto anterior).

Por otro lado —y esto ya no es solo propio del ámbito sanitario—, también añadiría las interrupciones y solapamientos entre paciente y médico, e incluso entre el intérprete y el paciente, o entre el intérprete y el médico. En ocasiones, ambas partes creen que se entienden porque tienen nociones básicas del otro idioma, lo cual dificulta mucho la labor del intérprete. Estas situaciones generan unas condiciones en las que, al final, no se puede trabajar y el intérprete se ve obligado (en numerosas ocasiones) a pedir orden porque la comunicación ya no es fluida. Sobra decir que, en este momento, el intérprete deja de ser invisible y un transmisor de un mensaje para pasar a ser el centro de atención y un miembro activo en la conversación.

Captura de pantalla 2016-06-10 a la(s) 00.42.01

Por casos como estos, que no son más que unas muestras insignificantes de lo que ocurre en el día a día de un intérprete médico (¡podríamos escribir un libro con todas las anécdotas si no fuera por los contratos de confidencialidad que nos lo impiden y porque son innumerables!), creo que este tipo de problemas se solucionarían rápidamente aclarando desde el principio a las dos partes cuál es nuestra función, que es que pacientes y médicos se entiendan. Ahí entra inevitablemente en juego la mediación intercultural, fundamental en estos casos, especialmente para individuos de culturas muy dispares.

Captura de pantalla 2016-06-09 a la(s) 23.36.45

¿Y vosotros? ¿Habéis presenciado casos similares? ¿Qué dificultades de este ámbito añadiríais?

Nota: Tanto las situaciones de las viñetas como las descritas en el presente artículo están basadas en vivencias propias y en testimonios de compañeros del sector.

El salto al mundo laboral de la traducción y de la interpretación

Muchos estudiantes y recién graduados se quejan del exceso de teoría que se imparte en la carrera y de la poca orientación e (in)formación práctica que se les brinda a los alumnos para poderles permitir lanzarse al mundo laboral (al menos como autónomos). De hecho, muchos de ellos confiesan que se ven obligados a acudir a cursos externos —especialmente tras haber finalizado la carrera o incluso su máster— para poder recibir una formación más práctica y adecuada a lo que buscan y necesitan.

Puesto que se trata de una queja que no ha dejado de llegarme desde que yo misma era estudiante, decidí publicar hace unos meses una encuesta para tener unos datos reales de la opinión de los estudiantes en Traducción y de los traductores que ya tienen su título bajo el brazo. Antes de nada, me gustaría agradecer a los 943 participantes que se animaron a participar en ella puesto que no habría podido sacar estos resultados sin ellos. 🙂

Captura de pantalla 2016-02-27 a la(s) 14.20.31

Si bien es cierto que el resultado estaba bastante claro, no deja de sorprenderme el elevado porcentaje tan alarmante de personas que consideran que su formación no está lo suficientemente enfocada al mundo laboral, ya que se supone que un estudiante se está formando precisamente para ello. Esto, a mi modo de ver, significa que pese al intento de las universidades por renovarse con asiduas charlas de profesionales externos a la Universidad (que no estaban tan presentes hace unos años, por lo que ya supone una mejora), la encuesta confirma que siguen siendo insuficientes. Quizás los estudiantes necesiten que haya un mayor número de profesionales —con habilidades formativas, claro está— que formen parte del equipo docente en plantilla para así poder aprender de sus trucos y experiencias. Además, quizás necesiten algo más de orientación. Como dice este artículo: It is only natural to have some resistance to novelty. Novelty requires you to change the approach, behavior, or way of thinking. It requires new learning and may increase the possibility of failure.

Cuando les preguntaba a mis alumnos de cuarto curso el año pasado cuáles eran sus expectativas para el año siguiente, sus respuestas eran:

  • Me he pedido la beca de auxiliar de conversación, a ver si gano tiempo para saber lo que quiero hacer. Quién sabe, a lo mejor encuentro un puesto de trabajo por allí.

  • Voy a cursar un máster porque es imposible encontrar trabajo de lo nuestro hoy en día.

  • Seguiré de profesor particular de idiomas mientras encuentro algo.

  • Voy a prepararme las oposiciones para profesor de lengua extranjera porque es una opción segura y no creo que la traducción me vaya a dar trabajo.

  • La verdad es que me aterra pensarlo porque estoy completamente perdido. Yo quería ser traductor (o intérprete) en las instituciones europeas o en la ONU pero lo veo inasequible, así que no sé qué hacer.

  • He echado varias becas, algo saldrá de ahí.

Todas las opciones denotan cierta falta de orientación y de optimismo. Y no se trata solo de respuestas de estudiantes sino también de traductores recién licenciados que están completamente perdidos. Muchos se preguntan si es algo normal. ¡Pues claro que es normal! Es una nueva etapa y la obligación deja de ser la de estudiar para convertirse en ganarse el pan de cada día. Salir de la zona de confort nunca fue fácil ni sencillo. Sin embargo, aunque es cierto que cada uno es quien se labra su camino, puede que los estudiantes consideren que podrían tener sus posibilidades algo más claras si los profesores aportáramos más consejos enfocados al mercado laboral (no olvidemos que un profesor, además de enseñar contenidos académicos, también es una guía para el estudiante).

Ese es un punto de vista.

Ya le hemos echado la culpa a la Universidad y a los profesores, estupendo. Ahora bien, como en todo, no siempre hay un «culpable», si es que le tuviéramos que ponerle nombre. También hay que fijarse en el otro lado. ¿Los estudiantes ponen interés en buscarse la vida? Puede. ¿Practican en su tiempo libre? Quizás. ¿Intentan aprender por su cuenta? ¿Tienen predisposición para aprender? ¿Intentan moverse en el ámbito laboral para tantear el terreno ya desde la carrera? Es posible. Como decía antes, salir de la zona de confort no es fácil, pero sería conveniente prepararse para que, llegado el momento, fuera menos complicado de lo esperado. La preparación también es larga y supone muchos esfuerzos y sacrificios (sobre todo de tiempo) pero al final siempre llega la recompensa y acaba valiendo la pena.

Ojalá los datos de la encuesta cambien con los años. Por ahora, tanto profesores como estudiantes tenemos un largo camino por recorrer.