13 particularidades del español

Aunque el español está considerado como una de las lenguas más fáciles de aprender, lo cierto es que es una lengua repleta de particularidades que pueden dificultar su aprendizaje y que conviene tener en cuenta —como en cualquier lengua—. Así que, si te planteas aprender español ya sea por gusto o por trabajo, te recomiendo que eches un vistazo a los siguientes puntos:

1. El uso de los verbos ser y estar. Es el clásico error que cometen tanto francófonos como anglófonos puesto que ellos solo tienen un verbo para ello (êtrebe). ¿Quién no ha escuchado la típica frase «él está muy bueno conmigo»?

2. El verbo echar es muy polisémico. Tanto, que la Real Academia Española recoge 48 acepciones según el contexto.

3. La diferencia de los tiempos verbales para referirse al pasado. La mayoría de la población española —excepto la población del norte de España— utiliza el pretérito perfecto compuesto para hacer referencia a una acción cercana en el tiempo («he comido hace cinco minutos»), mientras que la mayor parte de la población latinoamericana emplea el pretérito perfecto simple («comí hace cinco minutos»).

3. El uso del subjuntivo.

4. Las alternancias vocálicas en los tiempos verbales: muestras/mostráis o calientas/calentáis.

5. Las preposiciones: ¿por qué se dice «montar en burro», «montar en bicicleta» pero decimos «montar a caballo»?

6. La diferencia entre «traer» y «llevar». El primero indica el movimiento de un objeto hacia donde se encuentra la persona que habla (<—), mientras que el segundo indica el movimiento de un objeto lejos de la persona que habla (—>).

7. La doble negaciónno tengo nada»), particularmente difícil para angloparlantes.

8. Los complementos directos de persona: el complemento directo no lleva preposición excepto si se trata de un completo directo de persona («Vi una casa» vs. «Vi a Elena»).

9. La diferencia de uso entre España y Latinoamérica del «tú», «vos», «usted», «vosotros» y «ustedes».

10. La omisión de pronombres personales. Se suele sobreentender gracias al sufijo de los verbos. No obstante, los extranjeros suelen añadir siempre los pronombres personales a los verbos porque están acostumbrados a hacerlo así en su lengua materna.

11. Los sonidos [r] y [x].

12. La entonación, o cómo la entonación puede cambiar el significado del enunciado. Y es que en español muchas veces lo importante está en la forma y no en el fondo. De hecho, la exclamación «¡Vaya un cabrón!» puede considerarse un insulto o una interjección en sentido figurado que corresponde a «¡Vaya un gracioso/listo!».

13. El uso abundante chascarrillos que tienen un fondo cultural e histórico. Los extranjeros necesitan conocer su procedencia para poder contextualizarlos, entenderlos y utilizarlos.

Y de regalo, os dejo el siguiente vídeo que conoceréis más de uno. ¡No tiene desperdicio!

Y a vosotros, ¿se os ocurren algunas más?

Puedes consultar el artículo original que escribí aquí: 13 particularidades del español

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¿De dónde vienen los gofres?

Si piensas en la palabra «gofre», probablemente te venga a la cabeza Bélgica, en donde se puede disfrutar de lo lindo de los deliciosos gofres de Bruselas o de Lieja. Como dentro de dos días se celebra el Día del Gofre y somos algo golosos, hemos dedicado todo un artículo a este maravilloso dulce.

¿Alguna vez habías imaginado a Platón saboreando un gofre? Por muy raro que pueda parecer, no es una idea tan descabellada. Ya en la antigua Grecia, los griegos preparaban obelios (ὀβελίας),, unos pasteles muy finos hechos con una masa que se cocinaban entre dos placas calientes de metalPodríamos decir que estos dulces son los antepasados de los gofres.

Más tarde, en la Edad Media, estos pasteles pasaron a enrollarse y a rellenarse como si fueran conos.

En el siglo XIII, un artesano diseñó unas nuevas placas con ondulaciones similares —llamadas gaufres en francés— a las de un panel de miel, que es lo que se parece a la forma del gofre de hoy en día.

Con el tiempo, esta receta ha ido variando según los diferentes países y culturas. Sin embargo, los gofres con más éxito son aquellos que provienen de los Estados Unidos. Los emigrantes que llegaron a EE. UU. trajeron con ellos la receta del wafel holandés(que derivó en waffle en inglés). En 1789, Thomas Jefferson volvió de Francia con la plancha de gofres que conocemos hoy en día. Sin embargo, el belga Maurice Vermersch fue quien puso de moda servirlos acompañados de otros ingredientes dulces (nata, sirope, chocolate, etc.) en 1960. Esta idea gozó de tanto éxito que llegó hasta la Gran Manzana y adoptó el apodo de «gofre belga» que conocemos a día de hoy.

Es innegable que la gastronomía es el reflejo de la evolución cultural de los pueblos, y los gofres tienen una gran historia intercultural que procede de Grecia y pasa por Holanda, Francia, Bélgica y Estados Unidos.

¡Feliz Día del Gofre! 🙂

Podéis consultar el artículo original que escribí aquí: ¿De dónde vienen los gofres?

¿De dónde viene la palabra «guiri»?

La palabra «guiri» es un vocablo muy extendido en España para hacer referencia a los extranjeros que visitan nuestro país. Sin embargo, solo unos pocos conocen su origen.

La Real Academia Española asegura que proviene del euskera, aunque nos tenemos que remontar a la Primera Guerra Carlista, en donde los liberales eran conocidos como «cristinos», aunque los carlistas los apodaban «guiristinos» puesto que la mayoría hablaban vascuence y les costaba pronunciar la palabra correctamente. A partir de entonces, el vocablo «guiristino» permaneció como sinónimo de «extranjero o extraño porque tiene unas ideas innovadoras».

Aunque su origen reside en la Primera Guerra Carlista, su uso no comenzó a ser frecuente hasta 1960, cuando España comenzó a desarrollar el turismo y, por ende, a recibir muchos turistas extranjeros cuya mentalidad iba más allá del pensamiento tradicional español de aquella época, de la misma manera que sucedía con los liberales para los carlistas. Sin embargo, el vocablo fue acortado y la apócope «guiri» es una de las palabras más utilizadas para hacer referencia a un extranjero norteamericano o europeo.

También existen otras teorías como que podía proceder de guirigay («lenguaje oscuro y difícil de entender», tal y como nos parece cualquier lengua extranjera) o del turco guiur, que significa «extranjero».

Por otro lado, aprovechamos para recordar ciertos vocablos utilizados en español que tienen su origen en el euskera: cazurro, cococha, chabola, chaparrón, chatarra, chistorra, guiri, izquierda, mochila, órdago, pizarra, zulo.

Podéis consultar la entrada original que escribí aquí: ¿De dónde viene la palabra «guiri»?