Mapa interactivo y sonoro de las lenguas del mundo

Podéis consultar el artículo original que escribí aquí: Mapa interactivo y sonoro de las lenguas del mundo (os aconsejo que pinchéis para acceder directamente al mapa y al artículo).

Hoy comparto con vosotros este fantástico mapa interactivo de lenguas de carácter colaborativo que se está convirtiendo en la Wikipedia de las lenguas. Esta herramienta diseñada por David Din, exingeniero de Microsoft, se lanzó el 8 de enero de este año y, según Wired, ya cuenta con más de 500 000 visitantes y más de 18 000 audios.

Como mapa interactivo, permite grabar cualquier frase o palabra para subirla al mapa. Solo tienes que añadir por escrito la frase en inglés, traducirla a tu idioma materno y pronunciarla. Se subirá automáticamente al repositorio y estará disponible para que cualquier persona pueda escucharte. Además, el sistema también permite a los visitantes de la plataforma calificar cada segmento que se ha subido a fin de indicar la fiabilidad de cada fuente.

La idea es muy útil a largo plazo puesto que algunas lenguas y variantes existentes todavía no aparecen en el mapa. Sin embargo, como cualquier otra herramienta en la que cualquiera puede subir contenido, también da acceso a personas que suben contenido inapropiado. Si bien es cierto que la calificación de cada segmento por los navegantes puede indicar cierta fiabilidad, esta no acaba de alcanzar el 100 %. Además, solo se puede grabar desde un ordenador o un smartphone Android puesto que las limitaciones de Apple no permiten acceder al micrófono del dispositivo.

En cualquier caso, os aconsejo que visitéis la página si no lo habéis hecho ya. Escuchar los diferentes acentos y melodías propias de cada lengua es toda una delicia para los oídos y las mentes ávidas de conocimiento. 🙂

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El argot y el lenguaje coloquial

Como éste no es solo un blog de traducción, sino también de lenguas y culturas, aprovecho la ocasión para presentaros un proyecto que estoy llevando a cabo con mis alumnos de francés.

Se trata de una investigación-acción que tiene como finalidad comprobar si los alumnos son capaces de mejorar su destrezas orales (tanto la expresión como la producción oral) a partir de un videoblog. Al tratarse de alumnos de 4ºESO (es decir, que la mayoría tiene 15 años), he considerado oportuno trabajar el tema del lenguaje coloquial y del argot, un tema que apenas se suele tocar en la enseñanza de una lengua extranjera, al menos en el instituto, y que podría motivarlos bastante.

argot

He de decir que al principio no estaba muy segura de que fuera a funcionar, puesto que todos los alumnos están estudiando francés por obligación, y no por amor al arte. Así que, después de que rellenaran unos cuestionarios, confirmé lo inevitable: no a todos los alumnos les apasiona el francés, y algunos de ellos quieren abandonarlo al acabar el curso. Aún así, les pregunté si les gustaría aprender el «lenguaje de la calle», unas expresiones y un vocabulario que les permitiría acercarse un poquito más a la cultura del hexágono. Al principio, se mostraron un poco reticentes (ya sabemos que eso de estudiar una materia que no te gusta, cuesta bastante), pero cuando les conté el proyecto, se mostraron encantados.

Ahora os lo cuento a vosotros:

He creado un videoblog en cuyos vídeos hablo con otra persona francófona, utilizando vocabulario y expresiones propios del lenguaje coloquial y del argot francés. Estos vídeos son los que proyecto en clase, y a partir de los cuales trabajamos, para conseguir que adquieran el vocabulario utilizado en los vídeos. Tras SU visualización, colgaré (lo más probable es que lo haga este fin de semana) otros explicando concretamente la formación de palabras y el vocabulario que ellos desconocen, para que vayan asentando los conocimientos vistos en las sesiones anteriores con los diálogos. ¿Y todo esto para qué? Muy sencillo: la tarea final que deberán realizar consistirá en escribir un diálogo y en representarlo. Durante la representación, los grabaré (lo que me sorprendió es que estuviesen todos de acuerdo) y subiré dichos vídeos al videoblog.

El proyecto está en marcha ahora mismo, por lo que no os puedo confirmar si funcionará o no, pero mientras tanto, os dejo el enlace por si os pudiera interesar, ya sea en vuestra labor docente o por simple curiosidad. Repito que el blog no está del todo completo y que no están todos los vídeos subidos. Lo iré actualizando conforme vayan pasando los días y conforme vaya avanzando el proyecto.

Cuando todo haya terminado, escribiré otra entrada relatando las anécdotas, los resultados y las conclusiones que he sacado. Sinceramente, me hace especial ilusión, porque, además de parecerme un tema relativamente poco estudiado, estoy deseando ver los vídeos de los alumnos (ya me he encariñado, es inevitable) para comprobar qué han aprendido y qué les ha parecido el proyecto una vez finalizado.

Bon divertissement! 🙂

La piedra Rosetta

Hace unos días tuve la gran alegría de hablar con una amiga que no había visto desde hacía al menos cinco años, así que, poniéndonos al día, surgió el tema de mi viaje a Londres de hace tres años. Le hablé de mis impresiones, y, cómo no, tuve que mencionar la piedra Rosetta (en el British Museum de Londres desde 1802, ya que fue descubierta en la campaña napoleónica de Egipto, pero fue arrebatada a los franceses por los ingleses como botín de la guerra), madre de nuestro mundo traductológico. Lo que me sorprendió, es que esta amiga no tenía muy claro de qué le estaba hablando («¿la piedra roqué?» me interrumpió), así que empecé a explicarle a grosso modo de qué le estaba hablando, pero le prometí que escribiría sobre ello para que le pudiera quedar más claro, lo que, además, me pareció buena idea para refrescarnos un poco la memoria, que siempre viene bien. 😉

La lengua egipcia, como medio de expresión de la verdadera memoria histórica del país, había sido durante siglos inasequible para los sabios europeos; los signos jeroglíficos dibujados en los papiros o grabados en la piedra eran signos mudos para la cultura occidental.

La casualidad hizo que, el 19 de julio de 1799, el pico de un soldado francés, Pierre Bouchard, perteneciente al cuerpo de ingenieros de la campaña de Napoleón Bonaparte y destinado en las fortificaciones de la ciudad de Rosetta, tropezase con una gran piedra de 114 cm. de alto, 72 cm. de ancho y 28 cm. de grosor, de basalto negro, en cuya cara pulida, aparecía una misma inscripción en tres idiomas (y alfabeto) distintos: el egipcio jeroglífico (acorde a un decreto sacerdotal), el egipcio demótico (la escritura nativa de uso diario) y el griego (el idioma del gobierno). Esta inscripción anunciaba un decreto de los sacerdotes de Menfis, fechado en el año 196 a.C. durante el reinado de Tolomeo V Epífanes (c. 205-180 a.C.), cuya traducción podéis leer a continuación:

«Bajo el reinado del joven que recibió la soberanía de su padre, Señor de las Insignias reales, cubierto de gloria, el instaurador del orden en Egipcio, piadoso hacia los dioses, superior a sus enemigos, que ha restablecido la vida de los hombres, Señor de la Fiesta de los Treinta Años, igual a Hefaistos el Grande, un rey como el Sol, Gran rey sobre el Alto y el Bajo país, descendiente de los dioses Filopáteres, a quien Hefaistos ha dado aprobación, a quien el Sol le ha dado la victoria, la imagen viva de Zeus, hijo del Sol, Ptolomeo. Viviendo por siempre, amado de Ptah.

En el año noveno, cuando Aetos, hijo de Aetos, era sacerdote de Alejandro y de los dioses Soteres, de los dioses Adelfas, y de los dioses Euergetes, y de los dioses Filopáteres, y del dios Epífanes Eucharistos, siendo Pyrrha, hija de Filinos, athlófora de Berenice Euergetes; siendo Aria, hija de Diógenes, canéfora de Arsínoe Filadelfo; siendo Irene, hija de Ptolomeo, sacerdotisa de Arsínoe Filopátor, en el (día) cuarto del mes Xandikos —o el 18 de Mekhir de los egipcios—»

Escritura jeroglíficaEscritura demóticaEscritura griega

Su importancia para la etimología es incalculable. A finales del siglo IV a.C., cuando se dejaron de utilizar los jeroglíficos, el conocimiento sobre cómo leerlos y escribirlo se perdió. 2200 años después, en el siglo XIX, los científicos consiguieron descifrar su contenido gracias a los caracteres griegos de la piedra. Hasta aquellos instantes, se había pensado que la escritura jeroglífica era simbólica, que las imágenes correspondían a las realidades, objetos, cosas o acciones. Jean-François Champollion, estudioso de la piedra Rosetta, logró llegar a la verdad (labor que empezó el científico inglés Thomas Young): los signos jeroglíficos no eran simbólicos sino fonéticos, y correspondían a un nombre real, el de Ptolomeo. Esta piedra fue pues la clave para la interpretación de la escritura jeroglífica egipcia. La comparación de la escritura jeroglífica con la griega abrió las puertas del Antiguo Egipto y, con ello, la posibilidad de llegar a comprender una de las civilizaciones más antiguas de la Humanidad.

Como pequeña anécdota, durante la Primera Guerra Mundial, el museo desplazó la piedra Rosetta en 1917, por miedo a un fuerte bombardeo en Londres, a un lugar seguro, junto con otros objetos importantes. ¿Sabéis dónde?  Estuvo enterrada a 50 pies (15,24 metros) de profundidad durante dos años en la estación de ferrocarril de Holborn.

Os dejo un documental (tenéis que pinchar aquí para verlo) muy interesante sobre el secreto de los jeroglíficos, para completar la pequeña lección cultural de hoy. 😉