Las dificultades del intérprete biosanitario que nunca te contaron

Si bien es cierto que la interpretación médica es un ámbito un tanto delicado y peculiar, siempre habrá casos que nunca dejarán de sorprendernos y creo que algunos podrían remediarse. Ya no hablo de los casos personales de cada paciente ni de las diferencias interculturales entre el paciente y la sociedad occidental (con la consiguiente y necesaria gestión de las emociones por parte del intérprete) sino de los problemas puramente relacionados con los aspectos «técnicos» que sufre casi a diario el intérprete médico de a pie.

Uno de los aspectos que el entorno del intérprete biosanitario (el equipo médico y los pacientes) suele olvidar cuando este se enfrenta a este tipo de situaciones es que el intérprete no es más que un intérprete (meto en el saco al mediador intercultural porque, en este ámbito, ambas figuras van de la mano). No es enfermero ni auxiliar: es la persona que se encarga de que exista una comunicación fluida entre ambas partes. En (demasiadas) ocasiones, el equipo médico —ya sea cirujano, médico de cabecera, enfermero, biólogo, etc.— nos deja a solas con el paciente, quien empieza a bombardearnos con preguntas médicas que, obviamente, no podemos responder. Muchos compañeros intérpretes me confirman que han presenciado esta situación en primera persona aunque, sorprendentemente, la reacción no siempre ha sido la misma.

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Desde un punto de vista objetivo, lo lógico sería que nos limitásemos a responder que somos intérpretes y que el médico será quien se encargue de contestar a la pregunta. Sin embargo, también somos personas y hay quien se deja llevar por la situación (ya sea porque el paciente es muy insistente, por la presión del momento o por el afán de ayudar; no olvidemos que los pacientes ingresados en un establecimiento sanitario padecen mucha ansiedad debido a su situación) e intenta calmar al paciente por su cuenta asegurándole que todo irá bien. Si bien entiendo —aunque no comparto— la idea de querer tranquilizar a un paciente que se retuerce de dolor, es una opción algo peligrosa porque estaríamos cargando con una responsabilidad que no nos corresponde. En el caso en que no fuera todo según lo previsto, el paciente podría recriminar a la institución que se le dio una información equivocada (podéis consultar la legislación vigente que versa sobre la responsabilidad médica si queréis indagar más sobre el tema). Hay quien dice que las mentiras piadosas pueden ayudar en un determinado momento pero dudo que sea el ámbito adecuado para hacerlo.

Otra de las situaciones habituales en el día a día de un intérprete médico, también comentada con varios compañeros del sector, es la del doctor que le indica al intérprete que tiene que explicar la «pauta de siempre». En este caso, es cierto que muchos hemos coincidido dando la misma respuesta. No sé vosotros, pero yo no me atrevería a dar recomendaciones o indicaciones por mi cuenta por mucho que conozca el procedimiento (por el mismo motivo que el punto anterior).

Por otro lado —y esto ya no es solo propio del ámbito sanitario—, también añadiría las interrupciones y solapamientos entre paciente y médico, e incluso entre el intérprete y el paciente, o entre el intérprete y el médico. En ocasiones, ambas partes creen que se entienden porque tienen nociones básicas del otro idioma, lo cual dificulta mucho la labor del intérprete. Estas situaciones generan unas condiciones en las que, al final, no se puede trabajar y el intérprete se ve obligado (en numerosas ocasiones) a pedir orden porque la comunicación ya no es fluida. Sobra decir que, en este momento, el intérprete deja de ser invisible y un transmisor de un mensaje para pasar a ser el centro de atención y un miembro activo en la conversación.

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Por casos como estos, que no son más que unas muestras insignificantes de lo que ocurre en el día a día de un intérprete médico (¡podríamos escribir un libro con todas las anécdotas si no fuera por los contratos de confidencialidad que nos lo impiden y porque son innumerables!), creo que este tipo de problemas se solucionarían rápidamente aclarando desde el principio a las dos partes cuál es nuestra función, que es que pacientes y médicos se entiendan. Ahí entra inevitablemente en juego la mediación intercultural, fundamental en estos casos, especialmente para individuos de culturas muy dispares.

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¿Y vosotros? ¿Habéis presenciado casos similares? ¿Qué dificultades de este ámbito añadiríais?

Nota: Tanto las situaciones de las viñetas como las descritas en el presente artículo están basadas en vivencias propias y en testimonios de compañeros del sector.

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4 comentarios en “Las dificultades del intérprete biosanitario que nunca te contaron

  1. Noelia Garasievich dijo:

    Interesante artículo para todo aquel que necesita de nuestra ayuda en el sector de salud y no sabe realmente cuál es nuestra verdadera función en la situación de interpretación.

    Soy intérprete biosanitaria en Suecia y de las situaciones que describes la que mas me afecta es la de las interrupciones y los solapamientos. Estoy de acuerdo contigo en que es necesario aclarar que estamos allí para facilitar la comunicación y nada mas. No podemos involucrarnos de ninguna otra forma.

    Yo debo presentar mi rol como intérprete al principio de cada interpretación por estricto pedido de mi agencia contratante. En esa introducción nombro, por ejemplo, que soy imparcial y neutra y que debo guardar secreto profesional. Le aclaro a las partes que interpretaré en primera persona, que se deben mirar a los ojos cuando hablan (y no hablarme directamente a mi, por ejemplo), y que estoy obligada a traducir todo lo que se diga en la habitación. Creo que ayuda a que tanto el profesional de la salud como el paciente se sientan mas seguros, calmos y comprendan mejor las reglas de juego. Minimiza los roces que pueden surgir por no entender nuestra función.

    Gracias por compartir tus textos y hacernos sentir que no estamos solos en muchas de las situaciones que vivimos a diario en nuestra profesión.

    • Laeticia Abihssira dijo:

      Muchas gracias por compartir tu experiencia, Noelia.

      Sin duda, la presentación que haces antes de cada interpretación facilita mucho las cosas y podría ayudar a evitar las interrupciones en plena interpretación.

      Un abrazo,

      Laeticia

    • Miguel dijo:

      En mi humilde opinión, trabajar con traductores automáticos es muy peligroso, máxime cuando interpretamos en el ámbito sanitario, donde un error podría acarrear consecuencias muy graves.

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