La gestión de las emociones en la interpretación biosanitaria

La gestión de las emociones siempre ha sido uno de los aspectos a los cuales se le ha restado importancia en la interpretación y creo que se debería insistir en ello desde el principio en la formación del intérprete.

¿Qué entendemos por «emoción»? Montañés (2005) la define como «una experiencia afectiva en cierta medida agradable o desagradable, que supone una cualidad fenomenológica característica y que compromete tres sistemas de respuesta: cognitivo-subjetivo, conductual-expresivo y fisiológico-adaptativo», una definición muy acertada desde mi punto de vista.

De la misma manera que en los estudios de interpretación se ayuda a trabajar bajo una situación de estrés para intentar normalizarla en la medida de lo posible, se debería hacer lo propio con la gestión de las emociones. No hablo del estrés que pueda padecer un intérprete durante un discurso, este aspecto ya se suele trabajar en el aula, sino de la reacción que tiene este último cuando se encuentra cara a cara con una situación totalmente desconocida y chocante como puede ser un hombre desangrándose, ser testigo de una situación injusta en la que no se respetan los derechos humanos, una operación un tanto sangrienta, dos interlocutores gritándole al intérprete porque están enfadados y en vez de dirigirse a la otra persona se dirigen a él, que un paciente le enseñe al intérprete la foto de su hijo que haya nacido muerto y un largo, triste y real etcétera. En definitiva, me estoy refiriendo a situaciones que tienen más que ver con la gestión de las emociones desde el punto de vista «humano» que con la gestión del estrés de un intérprete antes de entrar a cabina. Como es lógico, son situaciones inesperadas y el ser humano puede reaccionar de forma muy distinta frente a una misma situación:unnamed

  • Hay muchas personas que suelen desmayarse cuando ven sangre.
  • A otras les viene la risa nerviosa.
  • Otras no pueden evitar derramar una lágrima de la emoción.
  • Hay gente que tiene crisis de ansiedad.
  • También hay quien puede (tener ganas de) salir corriendo. Yo diría que es un caso un poco extremo y que pocos intérpretes podrían llegar a este punto pero nunca se sabe.
  • Hay gente que muestra signos de agresividad, de malhumor o de ira.
  • Otras personas se quedan paralizadas y son incapaces de articular palabra o de reaccionar.
  • Afortunadamente, no siempre es así y hay quien sale del paso de la mejor forma posible permaneciendo siempre profesional y luego lo exterioriza por otro lado.

Por desgracia, no siempre se da la última opción porque nadie nos ha preparado para enfrentarnos a situaciones extremas o porque no sabemos qué deberíamos hacer en determinadas situaciones. De hecho, según Fidalgo (y cito textualmente):

Del 10-25 % de las personas permanecen unidas y en calma, estudian un plan de acción y posibilidades.

 El 75 % manifiesta conducta desordenada, desconcierto.

Del 10-25 % muestran confusión, ansiedad, paralización, gritos histéricos y pánico.

¿Qué podemos hacer frente a esta situación para poder seguir adelante en nuestra interpretación?

Por muy lógico que parezca, aconsejo siempre lo mismo: intentar siempre separarse del contexto y limitarse a interpretar. Bien es cierto que no siempre es posible porque seguimos siendo humanos y no máquinas, por lo que, inevitablemente, tenemos emociones y no siempre es fácil controlarlas. ¿Qué sucede si somos testigos de una injusticia? Dependiendo de los casos, creo que ahí entra en juego la ética de cada uno. Habrá quien prefiera intervenir y quien prefiera limitarse a hacer su trabajo (también hay quien interviene sin darse cuenta, como este caso de los intérpretes de Naciones Unidas que tuvo bastante repercusión en su momento).

Para ir terminando, he aquí algunas claves que pueden ayudarnos a sobrellevar estos momentos que pueden llegar a desestabilizarnos en un determinado momento de nuestro trabajo:

  • Intentar no reaccionar al estallido emocional del momento y tratar de controlar.
  • Intentar identificar la emoción o sensación que se está experimentando.
  • Intentar separarse de la situación y no dejarse llevar por ella.
  • Intentar no actuar impulsivamente y tomarse unos segundos para reaccionar.
  • Respirar profundo.
  • Pensar en algo positivo o intentar recordar algo agradable.
  • Enfrentarse al fin a la situación.

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Son muchos pasos que se reducen a unos pocos segundos en la realidad, por lo que sería conveniente tenerlos interiorizados y así saber cómo reaccionar.

Como broche final, añado unos vídeos que podrán ayudar a comprender qué pasa por nuestra cabeza en estos casos y así prepararnos para las situaciones más críticas:

  • Reconocer y gestionar las cuatro emociones básicas del ser humanoMarcelo Antoni —abogado, terapeuta, Postgraduado en Psicoterapia Cognitivo-Social por la Universidad de Barcelona y en Coaching para Gestaltistas, miembro de la Asociación Española de Terapia Gestalt y de la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas— y Jorge Zentner —escritor, guionista y terapeuta—, ambos autores de «Las cuatro emociones básicas» de Herder Editorial.

Y vosotros, ¿habéis presenciado situaciones críticas o extremas desde el punto de vista humano en alguna interpretación? ¿Cómo reaccionasteis en su momento?

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4 comentarios en “La gestión de las emociones en la interpretación biosanitaria

  1. Giulia-Words of Nona dijo:

    Hola Laeticia, muy interesante tu entrada. Este argumento me apasiona, ya que dediqué mi tesis al estudio de la emoción en la interpretación simultánea (pero es otra historia…)

    A mí me han pasado bastantes situaciones emotivas al interpretar en el ámbito social y sanitario, pero siempre he logrado olvidarme de la carga emocional de lo que estaba diciendo, porque de otra manera no hubiera sido capaz de harcer lo que se me pedía.
    Al salir del papel de intérprete y volviendo a ser Giulia, sí que me afectaba lo que había tenido que comunicar… la empatía es muy importante para los intérpretes pero a menudo es una arma de doble filo.

    Un saludo!

    Giulia

    • Laeticia Abihssira dijo:

      Hola, Giulia.

      Estoy completamente de acuerdo contigo cuando dices que la empatía es un arma de doble filo. A quien no consigue establecer los límites, lo cual puede jugar malas pasadas.

      ¡Un saludo y gracias por pasarte y comentar!

      Laeticia

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