Carta abierta de una intérprete

Estimado organizador de eventos/jefe de proyecto:

Te escribo esta carta para pedirte que, en el próximo acto que organices, no contrates a personas sin formación en interpretación o incluso a impostores que acaban siendo el foco de la prensa internacional y que, a cambio, contrates un servicio de interpretación profesional.

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Para darte unas simples pinceladas de mi profesión, me limitaré a mencionar algunas dificultades de las que creo que no eres consciente (muy probablemente porque nadie te las haya explicado):

  • La interpretación requiere una alta capacidad de concentración. De hecho, la simultánea está catalogada como una de las actividades que más concentración requiere (comparable a la de un piloto de avión).
  • Hay que tener en cuenta que no solo estamos pronunciando un discurso en un idioma diferente del que escuchamos sino que, además, se activan varios procesos a la vez: comprensión del discurso, memoria y producción.
  • A todo esto, si se trata de un tema técnico, el intérprete debe conocer los términos utilizados por los oradores. Para ello, necesita horas, incluso días, de preparación. Te pido que, como organizador del acto que eres, tengas en cuenta que el intérprete no suele estar especializado en la terminología que se va a tratar y sería conveniente que le enviaras la documentación para poder preparar la interpretación. De esta manera, la comunicación será mucho más fluida y los asistentes de tu reunión, congreso o rueda de prensa ni siquiera notarán que hay un intermediario de por medio.
  • El intérprete debe gestionar el estrés del momento y las emociones del discurso que está escuchando y pronunciando (por ejemplo, en casos muy duros y extremos).

Como una imagen (en este caso, un vídeo) vale más que mil palabras y argumentaciones, te dejo que juzgues tú mismo si vale la pena ahorrar en este tipo de servicios.

«El intérprete (¡que no traductor!) más nervioso de la Champions»:

Mi intención no es la de regodearme en el pobre chico, que ya bastante mal lo pasó en su momento, sino la de mostrarte lo que pasa cuando no se contrata a un profesional. Es obvio que este muchacho no tenía ninguna formación en interpretación (un intérprete no hubiese respondido con un «no me da tiempo a tomar notas») y que el nivel de francés era un poco regular (¿quién, con un mínimo de nivel en francés diría «respondu» para traducir «respondido»?). «Tecnicismos» aparte, no habría estado de más si la organización se hubiese preocupado un poco más por contratar a un profesional con un mínimo de formación lingüística y en interpretación.

Otro caso bastante sonado fue el intérprete de lengua de signos en el funeral de Nelson Mandela:

Todavía no me explico cómo pudo colarse un impostor en el funeral… ¡y que nadie se diera cuenta! Si la organización le hubiese dado la importancia que tiene a la profesión, esto no habría sucedido puesto que la selección del intérprete se habría llevado a cabo de forma mucho más meticulosa. Hablando de impostores, este incidente me recuerda también a la red de los traductores falsos de árabe en Barcelona (artículo de 2010), échale un vistazo.

Ahora bien, quienes trabajáis con intérpretes también debéis comprender que no siempre son infalibles y creo que no estaría de más que lo tuvieseis en cuenta durante vuestras intervenciones. Además de los oradores que van a toda velocidad, hay quien se permite el lujo de dejar en evidencia al intérprete delante de las cámaras. Hablo de casos como el de Mourinho o de Simeone.

Si bien es cierto que, en estos casos, los entrenadores tenían razón, tampoco se trata de ponérselo difícil al intérprete dejándolo en evidencia. Se podría haber repetido el mensaje y todo habría quedado en un malentendido. Te menciono esto último simplemente para que se lo comentes al orador si tienes la oportunidad de hablar con él la próxima vez.

No me quiero extender demasiado en este último punto pero me parece una lástima que solo salga a relucir el trabajo del intérprete en caso de problemas en la comunicación. Y ya no solo eso sino que la noticia solo se centre en el error. Sé que ahí no tienes mucho que ver porque es más bien cosa de la prensa, pero creo que no está de más que lo sepas. Es obvio que, en caso de error de comunicación durante una rueda de prensa (por poner un ejemplo), se culpe al intérprete pero tampoco estaría de más tener en cuenta que ha estado interpretando durante la última hora solo (la interpretación es bastante cansada y por ello siempre se pide que, en el caso de la interpretación simultánea, haya dos intérpretes) y que no tiene por qué haberlo hecho mal durante este tiempo. Imagino que te estarás haciendo una idea pero hago referencia a la intérprete de Obama que tanto fue criticada en su momento.

Por desgracia, son situaciones que pueden ocurrir en momentos de mucho estrés, de mucha concentración y en las que no es fácil ser preciso durante todo el discurso. Por si no lo sabías, este caso fue bastante mediático puesto que el presidente de los Estados Unidos hacía una clara referencia a la situación tan delicada en la que se encuentra España con respecto al movimiento independentista de Cataluña. En otro contexto, es muy posible que este matiz hubiese pasado desapercibido. Por ello, también tienes que tener en cuenta que otra de las dificultades de la interpretación es estar siempre informado de la actualidad mundial.

Tras haber leído esta breve carta, ¿sigues convencido de que la labor del intérprete no tiene importancia? ¿Por qué no te animas y contratas a un profesional en tu próxima conferencia/rueda de prensa/reunión/acto?

Atentamente,

Laeticia Abihssira

Intérprete ES<>FR

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4 comentarios en “Carta abierta de una intérprete

  1. mseinterpret dijo:

    Estoy de acuerdo con todo lo que dices y me encantaría vivir un mundo donde los clientes se tomasen en serio la calidad de la interpretación. Lamentablemente, en muchos casos no es así. No quisiera meter a todos los usuarios de interpretación en el mismo saco, porque sería injusto y hay clientes que son plenamente conscientes de la necesidad de contar con un buen intérprete profesional y formado, pero también es cierto que son muchos los que se basan en un solo factor: el precio.

    Ejemplos de lo anterior me sobran. «Me gustaría contar contigo pero es que tenemos a otro proveedor que nos lo ofrece a mitad del precio», «Apenas tenemos presupuesto», «Hemos pensado en contratar el material y hacer nosotros mismos la interpretación». Y un largo etcétera.

    En algunos casos, como los que señalas, se dan con un canto en los dientes y pasa lo que pasa, pero solo cuando hay cámaras. En la gran mayoría de ocasiones, la mala calidad de la interpretación pasa inadvertida, no se le otorga la importancia que se debería y se sigue confiando en un mismo «intérprete» mediocre, pero económico, porque mientras la cosa salga adelante sin cantar demasiado, ya está bien.

    En este país tenemos un problema de raíz, retroalimentado por compañeros/as de mercado que juegan al todo vale. Ojalá tu carta llegue adonde tenga que llegar.

    Un saludo,
    M.

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