¿Sexismo lingüístico?

¡Hola a todos!

Hoy me voy a saltar la maratón de glosarios para hablaros de un tema que no es nuevo: el sexismo lingüístico.

En una de las asignaturas del máster que estoy cursando, un día el profesor insistió en que debíamos hacer hincapié en el género cuando hablamos, especialmente si nos dirigimos a un grupo de alumnos de primaria, de secundaria o incluso a sus padres. De hecho, él mismo cuando impartía sus clases (y también aparece en sus apuntes) solía desdoblar la palabra, como por ejemplo: «padres y madres», «alumnos y alumnas», «profesores y profesoras», etc. Y, después de 10 minutos explicando lo imprescindible que era, ya no pude más, e interrumpí la clase con un «¿¿pero esto es realmente necesario??». 

Durante toda mi vida, siempre he escuchado que este desdoblamiento era de lo más innecesario, y de repente, me topo con esto. Por supuesto, hace unos meses, el debate se hizo aún más patente por parte de la Real Academia, a raíz del cual unos terminaron opinando que sí era necesario, y otros se mantuvieron en su posición de que no lo era.

En fin, el profesor se lo pensó dos veces antes de contestar, y respondió algo así como: «No está de más utilizarlo, ya que no nos cuesta nada, y nos ahorramos muchos problemas», a lo que yo contesté y sigo contestando: «¿Tan difícil es darles a los chavales unas nociones de lengua española (como siempre se ha hecho), dejando claro de una vez por todas, que en castellano el genérico se emplea en masculino plural?», porque vamos, no creo que sea tan complicado, pero, al parecer, se ve que sí.

Durante la sesión, se debatió mucho sobre el tema, y muchos de mis compañeros alegaron que el principal problema no venía de las clases de lengua, sino de la mentalidad de cada persona, y que eso, desgraciadamente, no se podía tratar en dichas clases. Y digo yo: ¿Acaso la lengua no determina el pensamiento? ¿O el pensamiento determina la lengua? Otro de los grandes debates entre estas dos teorías que solemos tocar ya en primer año de lingüística, así que supongo que ya lo conoceréis.

Una compañera escribió en una red social lo muy harta que estaba (al igual que yo) de este desdoblamiento (desde mi punto de vista, inútil), y estos son los comentarios a los que ha dado lugar:

«Uno de los rasgos que caracteriza la lengua es la ECONOMÍA.»

«Como lingüísta que soy, estoy hartísima de explicar eso a mis compañeros (sean “machos” o “hembras”). Es ganas de mezclar a la lengua con cuestiones que no le competen. Entonces un hombre no es una persona? me pregunto a veces… no se puede sentir incluido por ser una palabra femenina. ¡Vaya chorrada!»

«Yo considero que la coeducación es importante y solo se consigue a través del lenguaje. La lengua es el reflejo de la sociedad y claramente tiene un sesgo machista. Ya no hablo de los genéricos eso es lo de menos pero si os fijáis en algunas palabras la mujer siempre es pormenorizada: Zorro/ zorra, Cojonudo/ coñazo… Además no creo que esté de más mencionar ambos sexos, llámalo idiotez pero indirectamente es reconocer al sexo femenino. Tal vez ahora no tenga mucha importancia porque el machismo no está tan arraigado en la sociedad pero en su tiempo tuvo mucha relevancia y las feministas lucharon mucho por ese reconocimiento (sobre todo en papeles oficiales).»

«¿Por qué hay que adaptar algo fijado a lo largo del tiempo a la falta de educación de las personas? Problemas como el machismo deben tratarse de raíz desde la transmisión de valores, no superficialmente a través de una herramienta de comunicación como es el lenguaje. Yo, como mujer que soy, soy la primera que lucha por sus derechos (aún nos queda camino por recorrer), pero no me siento ni mucho menos discriminada cuando estoy en un grupo de gente y se me trata usando el plural masculino. Es cuestión del lenguaje y sus cualidades, quien se sienta infravalorado que vea que también sucede en otros idiomas y nadie se queja; por ejemplo, en inglés “she” incluye “he” y “woman” incluye “man”, ¿y qué?, ¿también es un idioma machista? (por no tener, el inglés no tiene apenas diferencias de género, ni desinencias verbales, ni estructuras de ese tipo). Si queremos igualdad, no podemos irnos tampoco a este tipo de extremos que, desde mi punto de vista, son absurdos y artificiales.»

Os dejo este artículo para completar la entrada, de la mano de Arturo Pérez Reverte (@perezreverte), que Pablo Bouvier (@pbouvier) me ha facilitado muy amablemente.

Y ahora, compañeros (¿y compañeras?), os pregunto a vosotros (¿y vosotras?): ¿Qué opináis del tema? ¿Estáis a favor en contra de este fenómeno? ¿Por qué?

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