Sí, sí ¡para la ONU! (parte 2)

¡Hola a todos!

Prosigo con la entrada donde os contaba cómo llegué a ser voluntaria para las Naciones Unidas. 🙂

Pero no había que perder la esperanza, al menos eso pensé en un principio. Aún me quedaba el otro 50% de posibilidades. Pero julio pasó, y agosto transcurrió tan rápido que ya ni me acordaba… hasta que recibí el correo del equipo de traducción francés.

El mensaje venía de parte de la coordinadora del equipo de traductores de lengua francesa, y me envió una prueba de traducción que tenía que realizar para unos días  después. La prueba no era nada del otro mundo, un texto de carácter social, nada complicado, contrariamente a lo que muchos se podrían imaginar (al menos a mí no me lo pareció). Es lógico que el texto tuviera alguna que otra dificultad, pero nada imposible de resolver.

Envié la prueba de traducción un día por la mañana, aún sorprendida por la grata sorpresa, y me contestaron la misma tarde… ¡DÁNDOME LA BIENVENIDA AL EQUIPO! Sí, así de sencillo. Tuve que rellenar unos documentos con mis datos y firmar una especie de “contrato” para certificar que empezaba a colaborar con ellos, ¡y ya está!

A lo tonto tonto, llevo ya un mes con el equipo y estoy la mar de contenta: al tratarse de traducciones, se hace todo en línea, sin necesidad de desplazarse (aunque oye, si me dicen de irme a Nueva York, por decir una ciudad, no les voy a decir que no ;)) y el ambiente de trabajo es excelente. Al ser una actividad voluntaria, son pocas horas de trabajo a la semana, por lo que me permite seguir con mis tareas diarias. Además, todo lo que traduzco es para una buena causa, así que no puedo estar más agradecida.

Moraleja: Si queréis coger experiencia, os recomiendo que busquéis alguna ONG, que SIEMPRE necesitan voluntarios… Y si os dicen que no a la primera, NO OS DESANIMÉIS y seguid intentándolo, que el que la sigue, la consigue. Os lo aseguro. 😉

Si tenéis más preguntas sobre el tema, no dudéis en escribirme, que os resolveré las dudas encantada (lo digo porque probablemente me haya dejado algún que otro detalle, del que ahora mismo no caigo, en el tintero). 

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Sí, sí… ¡para la ONU! (parte 1)

¡Hola a todos!

Hoy quería escribir sobre lo que desde hace unas semanas, muchos no dejáis de escribirme para preguntarme: cómo he conseguido ser TRADUCTORA VOLUNTARIA para las NACIONES UNIDAS (sí, ¡¡para la ONU!! :D).

Puede que más de uno se quede pensando “¿ya está?” al acabar la lectura, pero es que no tiene mucho misterio. Repito que estoy de VOLUNTARIA, y para ello, no tuve que realizar ningún examen oficial como bien nos describió @ProTECTproject (que fue la que principalmente me animó a escribir la entrada y a la que le deseo toda la suerte del mundo… ¡espero impaciente la buena noticia!) en la entrada de su blog.

Empecemos…

Una tarde de julio, encontré por casualidad (pero de casualidad, ¿eh? no de esas veces que una se pone a buscar como loca porque no encuentra nada) en esta página (que es una de las páginas oficiales de la ONU) un anuncio en el que indicaban que necesitaban traductores voluntarios… bueno, en realidad eran dos anuncios.

En uno de ellos, buscaban traductores con la combinación lingüística EN>ES y en el otro, traductores EN>FR. Gracias a que, tanto el español como el francés son mis lenguas maternas, decidí probar en las dos ofertas. Total no cuesta nada… bueno, sí, en vez de rellenar un formulario, tuve que rellenar dos (ya ves tú). Como no podía ser de otra forma, en el formulario me pidieron toooodos los datos que le pueden pedir a una… tanto profesionales (obviamente) como personales, y con personales me refiero a familiares. Ahí, ahí, que me tengan bien fichá.

Una vez enviados los formularios, tocó esperar. 

La primera respuesta llegó en seguida, y claro, no me lo iban a poner tan fácil. El primer correo me llegó de parte del equipo de traducción español, que me dijo, en resumidas cuentas, que tenía que haber cursado unos estudios universitarios (en español y no en inglés) al menos de biología, de química, de economía, de farmacología, de estadística o de comercio internacional. Y sinceramente… en el instituto di biología y química, pero ya está, y remonta a algún año que otro. Les contesté que, evidentemente, no había cursado dichos estudios universitarios, pero que era licenciada en traducción e interpretación, pensando que de algo tenía que servir.

Acto seguido, me contestaron asegurándome que no pasaba nada, que no me preocupara y que me inscribiera en otra página web (que ahora mismo no recuerdo). Dicho y hecho. A los pocos días, recibí un correo anunciándome que ya no quedaban vacantes.

Pero no había que perder la esperanza, al menos eso pensé en un principio. Aún me quedaba el otro 50% de posibilidades… del que os hablaré en la próxima entrada. Dejo lo bueno para el final, para que la lectura se os haga un poquito más amena. 😉

¡Nos vemos dentro de muy poquito! 🙂

Aptitudes fundamentales para ser un buen intérprete

¡Hola a todos!

Desde pequeña, cuando mi madre me preguntaba qué quería ser de mayor, lo tenía clarísimo: «Mamá, yo quiero ser intérprete».

 

Supongo que esta situación le será familiar a más de uno, pero lo que no sabía, es que los intérpretes tenían que poseer o, en su defecto, desarrollar unas capacidades para poder a ser un intérprete como Dios manda.

¿Que cuáles son? Vamos a verlo:

 

1. Conocimiento de las lenguas de trabajo, tanto de la pasiva (perfecta comprensión del discurso) como de la activa (por muchas lenguas que entendamos y hablemos, NUNCA hay que dejar de lado nuestra lengua materna.

 

2. Capacidad de análisis, necesaria para poder tomar rápidas decisiones de traducción in situ.

 

3. Capacidad de síntesis, que será útil al intérprete para poder simplificar o generalizar elementos del discurso, lo que facilitará mucho más la tarea y ayudará a evitar meteduras de pata.

 

4. Capacidad de concentración, fundamental en el ejercicio de la interpretación. El intérprete tiene que ser capaz de dividir su atención para poder escuchar, entender, analizar, (en algunos casos) sintetizar, memorizar y hablar (en simultánea) o tomar notas (en consecutiva).

 

5. Buena memoria a corto y a medio plazo, para realizar una toma de notas adecuada y reproducir el discurso de la manera más fiel posible, pero también a largo plazo, para memorizar toda la labor de documentación (glosarios sobre todo) que se ha llevado previamente al día D.

 

6. Capacidad de extracción intuitiva del discurso, factor importante que se va desarrollando con la experiencia, y, con algunas combinaciones lingüísticas, por necesidad (como es el caso del alemán, cuyo verbo está al final de la unidad de sentido). Gracias a él, en simultánea, el intérprete puede incluso adelantarse al discurso del orador.

 

7. Curiosidad, gracias a la cual podemos salir bien parados cuando el ponente se va por los cerros de Úbeda y habla de un tema que no nos hemos preparado y del que no tenemos glosarios.

 

8. Cultura general, imprescindible para poder desarrollar esa intuición del discurso. Para poder estar al tanto de la actualidad, se aconseja leer la prensa todos los días en los idiomas de la combinación lingüística.

 

9. Honradez, capacidad en la que, según mi punto de vista, no hacen hincapié durante la formación universitaria. Es esencial saber NO aceptar un trabajo si SABEMOS que no estamos lo suficientemente capacitados para ello. Es mejor recomendar un compañero que esté más especializado que nosotros en un proyecto y que el cliente quede contento, que encargarse de la tarea y que el cliente no vuelva a contactarnos más. De esta manera, siempre tendremos un cliente «asegurado» y un compañero que os tendrá en cuenta cuando lo necesite.

 

10. Sentido diplomático, para las situaciones difíciles. El intérprete tendrá acceso a información privilegiada con la que puede que no esté de acuerdo, y aún en ese caso, no deberá interferir y tendrá que transmitir el mensaje sin tergiversar su interpretación.

 

11. Resistencia física y mental, necesaria para poder aguantar el esfuerzo mental que requiere la división de atención mencionada anteriormente.

 

12. Control de los nervios, que no es tan evidente para muchas personas. ¿Cómo se consigue superar el miedo escénico? Una buena opción es la de realizar el ejercicio delante de compañeros, que suelen ser los más exigentes y los que mejor sabrán aconsejarnos, puesto que nos entienden mejor que nadie en este aspecto.

 

13. Voz y presentación aceptables, puesto que son sus herramientas de trabajo. Lo ideal es una voz firme, clara, ni muy aguda ni muy grave. Se aconseja respirar con el diafragma (técnica que utilizan los cantantes) y SIEMPRE llevar una botella de agua. En cuanto a la presencia, tenemos que olvidarnos de ser los protagonistas: cuanto más invisibles seamos, mejor. Os dejo este enlace, del blog A word in your ear, de Lourdes de Rioja, donde Mónica nos da algunos consejos sobre la vestimenta y presencia que un intérprete debería tener.

14. Capacidad de improvisación, descrita en este artículo.

¿Se os ocurre alguna más? ¡Feliz semana! 🙂