La esperanza es lo último que se pierde

Hoy empezaré hablando del fundador de la escuela Jónica, considerado uno de los siete sabios de Grecia: Tales de Mileto (Tebas, 625 a.C. – Atenas, 537 a.C.).
Matemático, astrónomo, y gran pensador, Tales de Mileto viajó a Egipto, donde estudió y entró en contacto con los misterios de la religión egipcia. Se le atribuyen varias hazañas y las primeras demostraciones de teoremas geométricos.
Se dice que un día, un sofista se acercó a él e intentó confundirlo con las preguntas más difíciles, y el Padre de la Geometría contestó sin la menor vacilación y con la mayor exactitud.
Una de ellas era la siguiente:  ¿qué es lo más constante?
A lo que Tales de Mileto contestó «La esperanza, porque permanece en el Hombre después de haberlo perdido todo».
La intención de esta entrada con esta cita no es otra que instaros a mantener la llama de la esperanza  encendida. No os desesperéis si no sabéis qué será de vosotros en unos meses, unos años, si no encontráis trabajo o si no os llegan encargos de traducción. Vuelvo a citar a Xosé Castro así como a Pablo Muñoz Sánchez (cuyas conferencias en las II Jornadas de Transición al Oficio de Traductor e Intérprete en la Universidad de Alicante fueron extremadamente interesantes), que insistieron e insistieron en la importancia de no derrumbarse ante lo que nosotros denominamos «fracaso» o «error». La esperanza y el optimismo nos tienen que acompañar tanto en los buenos momentos  (obviamente) como en los malos, y el verdadero fracaso es no levantarse ni recuperarse de la caída. Todos somos humanos y todos tenemos derecho al error. No pasa nada, lo importante es saber rectificar si estamos a tiempo o reconocer el error para no volverlo a cometer. Repito, el verdadero fracaso es el de hundirse y el de desmoralizarse. Así que:
Si estáis bajos de moral: Llamad a un amigo, que siempre estará ahí para vosotros. Hablad con alguien de vuestra familia. Como recalcó Pablo, os querrán como sois y os apoyarán siempre, y todos sabemos que a veces un abrazo o las palabras reconfortantes de nuestros seres queridos valen mucho más que todo el oro del mundo.
Si no encontráis trabajo: Aprovechad para formaros al máximo, para hacer contactos y ¡seguid buscando! Si algo he aprendido, es que el mundo está lleno de oportunidades. Los traductores no tenemos que estar en una oficina para desempeñar nuestro trabajo, sino que podemos estar traduciendo desde una playa de Cancún. Como bien dijo Xosé, nuestro lugar de trabajo es EL MUNDO. Así que no hay que desistir, hay que seguir buscando hasta encontrar.
Dicho esto, ¡espero haberos transmitido todo el positivismo posible para poder empezar la semana con  energía y con buen pie!
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